La Casa de la Cultura Ecuatoriana

Juan RualesSe acaba de realizar la elección para Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, “Benjamín Carrión” a nivel nacional. A ella se presentaron tres apreciados amigos míos: el escritor Raúl Pérez Torres, el escritor Jaime Galarza Zabala y el Profesor Marcelo Valdospinos Rubio, actual presidente del Núcleo de Imbabura.Estas elecciones como otras anteriores me dejan la desazón de que, gane quien gane, no son del todo legítimas, salvo porque existe un reglamento que reglamenta esa ilegitimidad. La Casa de la Cultura Ecuatoriana que debería albergar a todos los creadores de cultura del país; escritores, pintores, músicos, científicos, historiadores, gestores culturales, en fin, a todos quienes tienen como actividad vital la cultura; pues no lo hace. En muchas provincias y a nivel central, la CCE nunca tuvo una política de reclutamiento inclusivo de actores culturales, muchas veces fue monopolizada por gentes que poco o nada tienen que ver con el quehacer cultural, sino que se convirtió en una especie de ateneo de elites sociales que creen que, al entrar a la benemérita CCE  se volverían inteligentes y estarían por encima de la plebe común que no pertenece a ella. No existe hasta hoy una política que permita reclutar a los trabajadores de la cultura de todos los sectores étnicos y sociales a esta noble institución y en varias ocasiones se ha perfilado ideológicamente en la  retaguardia del pensamiento lo que motivó, protestas, enconos e incluso tomas físicas por parte de intelectuales, escritores y artistas defraudados en la intención del insigne Benjamín Carrión de hacer de la CCE una centro desde donde se dinamice la cultura democráticamente. Ojalá los desmanes que se han producido en la actual elección sirvan a todos para devolver a la CCE la idoneidad cultural con la que lo creó su mentor y que el nuevo presidente debería restaurarla.