La Bomba busca ser patrimonio cultural

La cultura, historia y saberes ancestrales son entre otras las características que reúne la Bomba del Chota. Este género musical afrodescendiente originario del Valle del Chota se encuentra en los límites de las provincias de Imbabura y Carchi.

Declararle este género como Patrimonio Cultural fue una iniciativa que nació en el año 2014.

El Gad de Mira financió la consultoría y se realizó el trabajo apegado a las guías metodológicas del Instituto de Patrimonio Cultural. Es un proceso que ha sido liderado por la asociación Humberto Padilla y todos los gestores culturales del territorio ancestral van por buen camino.

Para Estéfano Lovato, percusionista e investigador quiteño la Bomba es una cultura que presenta cuatro características: es un género musical; es el tambor; es una danza; y es poesía o canto. Empieza a manifestarse a través de los primeros afrodescendientes que llegan al Ecuador como esclavos.

Johnny Garrido, alcalde de Mira, reconoció que se tiene un plan que busca fortalecer el sentimiento de identidad de los grupos, comunidades y portadores involucrados en esta identidad afro. Para ello es necesario tener un mapa de los actores culturales, quienes son los poseedores y guardianes de los saberes de las prácticas culturales.

El objetivo de esta celebración es contribuir a la revitalización, proyección y difusión de la y bomba del Chota, como un símbolo de identidad y cultura de los afrochoteños.

Plutarco Viveros, uno de los fundadores del relevante grupo Marabú, enfatizó que la bomba es un instrumento que tiene un importante legado cultural que nuestros ancestros lo construyeron en el territorio con los materiales de la zona.

“Es un paso muy importante para afianzar nuestra identidad y con esto darle fortaleza en todos los lugares que existan afrochoteños”.

Como género musical, es un “símbolo de resistencia y bandera de lucha” de quienes llegaron desde África y que con bailes y melodías lograron “encantar a patrones y capataces”, explica Xavier Carcelén, gestor cultural. “Son como claves, ritmos, melodías que nuestros ancestros idearon para proteger a su descendencia”, agrega.

Para la activista Afro del colectivo Nacional Mujeres Asfalto, Juana Carol Francis declarar como patrimonio a la bomba es como establecer como una de las partes de reivindicar la cultura.

Según una publicación de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), la bomba tiene sus inicios en la década de los 60’. La gente, después de jornadas agotadoras de trabajo, se reunía en los corredores de las casas con el fin de compartir diálogos amenos con los amigos y familiares entre otros.