La bella Heléne y los lobos

carlos-davilaHeléne Grimaud (1969, Aix-en-Provence, Francia) es una fascinante mujer que ha salvado tres veces su vida. Tiene 44 años pero parece de 30; es pianista pero luce como actriz de cine. Su encantadora conversación suena leve y ligera pero es inteligente y profunda. Sus entrevistadores –en inglés, francés, alemán- quedan siempre seducidos. Es culta, filosófica, cerebral, etérea, sencilla.

Si hoy está presentándose en Tokio, mañana podría estar volando a preparar un concierto en Copenhague, Los Ángeles o Rio. Es, ni más ni menos, una de las mejores pianistas del mundo. Hace tiempo descubrió que tenía sinestesia, una condición de interferencia de varios sentidos en una misma percepción; en su caso la música se le presenta en forma de colores: uno para cada nota, uno para cada composición. En la niñez fue rebelde e inquieta. Sus padres canalizaron esa efervescencia hacia múltiples actividades. Descubrió el piano a los 7 años y a los 13 ingresó al Conservatorio de Paris.
A los 15 grabó su primer disco con obras de Rachmaninov. Profesionalmente se inició en 1987 con un recital en Paris y una presentación con la Orquesta de Paris dirigida por Daniel Barenboim. “La música –dice ella- salvó mi vida”.
Desde entonces ha tocado en los escenarios más importantes, con los mejores directores y orquestas del mundo. Apasionada en la música, también lo es con su libertad y con la naturaleza.
Su extraña pasión por los lobos hizo que fundara en South Salem, New York, un centro permanente dedicado a protegerlos y conservarlos en su hábitat natural.
Fue su segunda salvación.
Al promediar los 40 años la salvaron los médicos. Su vida fue amenazada por una neumonía y problemas cardíacos. Peor aún, un cáncer de estómago la llevó al quirófano y a quimioterapia. Recuperó su salud luchando con tenacidad y ha vuelto a los escenarios y estudios de grabación con un sentido de urgencia.
Su estilo clásico, elegante y vivaz resulta en bellas interpretaciones de Bach, Brahms, Beethoven, Chopin… Hay que verla, oírla.

Carlos Dávila Holguín
econdavila51@hotmail.com