La bebida de los siete granos

El maíz sigue jugando un rol importante en la dieta tradicional del Ecuador, desde tiempos precolombinos se ha preservado como un elemento ritual y festivo, adaptándose a las diferentes condiciones geográficas y climáticas.

En este contexto las festividades del Yamor, celebradas en septiembre en Otavalo (Imbabura), se relacionan con el ciclo agrícola andino, constituyendo un símbolo de fertilidad, nacida para agradecer a la Virgen de Monserrat, su patrona y a la Pacha Mama por las abundantes cosechas.

Parte sustancial de la fiesta es la bebida tradicional, conocida como chicha de “Yamor”, que está hecha con siete clases de maíz: negro, amarillo, blanco, canguil, morocho chulpi y jora (maíz fermentado), a los que se les limpia, tuesta y muele.

Es una materia prima que es cocida por aproximadamente doce horas, su líquido es colocado en toneles de madera hasta que adquiere un aspecto amarillento y aceitoso llamado “flor”, a continuación se cierne y se mezcla con miel de panela.

Su origen se remonta a la época de los grandes caciques, donde era degustada en banquetes, su término proviene de dos vocablos Yak-sabio y Mur-grano, denominándose bebida de la sabiduría.

A diferencia del resto de chichas, no contiene ninguna planta aromática y para catarla se requiere de un paladar bien desarrollado.