La afectividad en la educación

Kim ViveroAl estar próximos a la celebración del 14 de febrero, día en el que los enamorados festejan su amor y los amigos enaltecen su amistad, es importante resaltar que la afectividad es el componente mágico que debe estar presente en todo momento y en todo el accionar de los seres humanos, especialmente en el área educativa; puesto que el “formar personas integralmente” requiere de la ciencia y la tecnología, de las habilidades y destrezas, pero principalmente del afecto para que los maestros enseñen y los estudiantes aprendan con amor.
Obviamente, esto obliga a que en una clase, los profesionales en educación no “impartan” sino “compartan,” no “dificulten” sino “faciliten,” no “obliguen” sino “sensibilicen,” no “desmotiven” sino “motiven,” no “minimicen” sino “maximicen,” no “empobrezcan” sino “enriquezcan,” no “excluyan” sino “incluyan,” no “prediquen” sino “practiquen,” no “tachen” sino “aprueben,” no “ridiculicen” sino “realcen” los conocimientos e informaciones, habilidades y destrezas, actitudes y aptitudes de todos y cada uno de los estudiantes sin excepción, respetando sus diferencias individuales, y valorándoles en todo momento por el solo hecho de ser “personas” porque con amor, cariño, afecto, ternura, comprensión y buena comunicación el profesor puede transformar lo difícil en fácil, lo aburrido en interesante, la inseguridad en seguridad, lo invisible en visible, la tristeza en alegría y la oscuridad en claridad.

De igual manera, con amor, cariño, ternura o afecto, el profesor no solo debe motivar y felicitar los esfuerzos y logros alcanzados sino también corregir y llamar la atención a sus estudiantes sin afectar sensibilidades, ni hacerlos sentir mal; ya que la retroalimentación oportuna, el refuerzo positivo y el reconocimiento alentador son más importantes y eficaces que el castigo, la asignación de tareas titánicas y la baja cuantificación del rendimiento. Recordemos que el corazón ve lo que no puede ver la razón, consecuentemente la afectividad es la clave para que los maestros ayuden a que sus estudiantes alcancen el éxito y la excelencia. 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec