Kevin Minda no olvida de donde salió

Ibarra. El pasado lunes por la tarde, un ambiente distinto se vivió en las instalaciones del Complejo de la Liga Deportiva Barrial San Miguel de Ibarra. Ahí, la Escuela de Fútbol Santa Fe Ibarra realizó el agasajo a los niños que a diario entrenan en este espacio y son parte de esta institución. Ese día hubo alguien especial, alguien que sus primeros pasos en el balompié los dio en esta escuela. Se trata de Kevin Minda Ruales, quien luego de hacer realidad su sueño de convertirse en un futbolista profesional, no olvida sus raíces ni tampoco de dónde salió.

Planearon la sorpresa. Alex Salas, principal de la Escuela de Fútbol Santa Fe y quien tuvo que ver mucho en la formación del jugador que en la actualidad milita en Liga Deportiva Universitaria de Quito, armó junto a su “pupilo” una sorpresa para los 200 deportistas que forman parte de la institución.

Vestido con un traje de Papá Noel, Kevin Andrés apareció por uno de los sectores del escenario, algo que causó la admiración de los futbolistas, en especial de los más pequeños, los de 4 y 5 años de edad. Muchos no lo reconocieron debido al traje que lucía. Sin embargo, cuando descubrieron de quién se trataba, en especial los que se identifican con los colores del cuadro universitario, se abalanzaron para saludarlo al futbolista local.

Kevin, como en años anteriores llegó acompañado por Santiago Minda, su hermano menor, quien forma parte de los registros de Sociedad Deportiva Aucas y que, en su momento, también perteneció a lo que hoy es la Escuela de Fútbol Santa Fe Ibarra.

Ambos deportistas imbabureños compartieron algunas de sus anécdotas con los con los pequeños futbolistas y también disfrutaron de la celebración que se realizó por época navideña.

Reacción. “Siempre es bueno regresar a casa. Nosotros siempre estaremos agradecidos con el profe Alex y toda su familia, ya que ellos siempre estuvieron pendientes de nosotros”, mencionó Kevin Minda.

El zaguero central azucena también mencionó que fue agradable disfrutar con los pequeños y se alegra que la escuela de fútbol comandada por Alex Salas crezca más.

Una motivación. Por su parte, Salas mencionó que es motivante que dos jugadores que se formaron en la escuela lleguen y compartan momentos agradables con las niñas y niños. También añadió que, así, los deportistas pueden ver que los sueños sí se pueden hacer realidad.

De la jornada también participaron los padres de familia, quienes junto a sus retoños se recrearon y bailaron con juegos tradicionales.

Los “chiquitines” aprovecharon para fotografiarse con el destacado jugador ibarreño.