Kate y Guillermo hacen historia con boda real

LONDRES (AP) — Con una sonrisa que iluminó las pantallas de las televisores alrededor del mundo, Kate Middleton contrajo matrimonio con el príncipe Guillermo, en una unión que promete revitalizar la monarquía británica.

Aunque sabían que eran vistos por miles de millones de personas, la pareja pareció lograr, por momentos, estar en su propio mundo privado, tanto en la Abadía de Westminster como en el balcón del Palacio de Buckingham.

Guillermo le susurró a Kate, quien irradiaba alegría, cuando se comprometieron a una vida en común en la iglesia, luego de un sencillo "sí quiero".

Tras un paseo ceremonial por Londres, se dieron no sólo uno sino dos besos, dulces y un tanto tímidos, cuando aparecieron en el balcón del palacio. Guillermo se sonrojó un poco en antesala al esperado momento. Poco después, una fila de aviones antiguos y modernos de la Fuerza Aérea británica sobrevoló la multitud.

Para gran parte del mundo, la boda fue una espectacular introducción al carisma cautivador de Middleton. A pesar de la presión, la chica de 29 años se desenvolvió con una sonrisa relajada y un sentido de decoro apropiado para la ocasión.

Luego de la ceremonia, le hizo reverencia con soltura a su nueva abuela, la reina Isabel II, compartiendo con naturalidad el escenario con una mujer que ha reinado desde 1952. Para muchos británicos, fue la primera vez que presenciaron a una novia tan serena y hermosa desde la juventud de la reina.

El vestido de Middleton, el secreto mejor guardado de la boda, despertó exclamaciones de admiración cuando salió del Rolls-Royce en el que llegó con su padre a la abadía. En contra de los pronósticos, el sol iluminó el día a través de las nubes grises, justo en ese momento.

El vestido de novia color marfil con encajes fue diseñado por Sarah Burton de la casa Alexander McQueen, y Kate llevaba el pelo parcialmente recogido con una tiara. Lucía, asimismo, unos impactantes zarcillos de diamantes que fueron un regalo de sus padres. Guillermo vestía el uniforme escarlata de la Guardia Irlandesa, una señal de apoyo a las fuerzas armadas y un refuerzo para su imagen de militar de carrera.