Jugar al enemigo

Lo peor que le puede pasar al Ecuador es la ausencia de matices en la campaña electoral del próximo año. Quien discrepe no debe ser “el enemigo”. Es, simplemente, alguien que discrepa. Quien plantee un desacuerdo no debe ser “el enemigo”. Es alguien que no tiene el mismo punto de vista. ¿Resulta tan difícil entenderlo o, en verdad, nos negamos a hacerlo?A veces tengo la sospecha de que no somos conscientes de que desde el periodismo (desde el mal periodismo) abrimos demasiados espacios para que en ellos se regodeen la disputa, el enfrentamiento, la “denuncitis”, la ofensa, la subestimación, la falta de respeto al otro, al distinto, al diferente.

Y creo que en ocasiones no somos capaces (igual, desde el mal periodismo) de crear escenarios de reflexión, debate y deliberación para que la sociedad tome sus decisiones sin que los políticos las impongan manipulándonos a los periodistas. No hablo de uno u otro medio: hablo de una actitud peligrosa y nada cívica de quienes tenemos, desde la comunicación, la responsabilidad de construir pensamiento democrático.

El futuro del país está en juego y esta frase no es un lugar común, sino una realidad concreta. ¿Por qué no aportar, en lo que nos corresponde como medios de comunicación y como periodistas, a que ese futuro sea próspero, sano, productivo, libre, equitativo, apacible y tolerante? La campaña electoral del 2013 es una oportunidad de oro para quienes estamos en el oficio. Dependerá, en buena parte, de cómo armemos nuestras agendas informativas. Exijamos y exijámonos discursos con matices: no dejemos que Ecuador juegue a ser su propio enemigo. 

Por Rubén Darío Buitrón
      Tomado del blog:
      www.rubendariobuitron.wordpress.com