Juan Puma tiene una lucha constante a favor de personas con discapacidad

Juan Puma recuerda que en el año 2008 padeció su discapacidad visual, cuando le detectaron un desprendimiento en su retina. Desde ese instante su vida ha cambiado demasiado, pero esto no le ha impedido a cumplir con sus sueños. Comenta que en este tiempo de pandemia ha sido muy difícil sobrevivir.

Juan es el presidente de la Asociación de No Videntes, y contó que adquirió su discapacidad cuando tenía 23 años por problemas del alcohol y la droga, además, perdió el 100% de su visión. En total fueron seis cirugías a las que fue sometido, pero ninguna tuvo resultados.

El centro al que representa fue creado en Ibarra en el año 2005, al inicio el fin era alfabetizar a personas adultas con discapacidad visual, pero poco a poco se fue aplicando la inclusión educativa.

Para Juan no ha sido una tarea muy fácil pero si gratificante ya que colabora para que los estudiantes que son parte de esta organización puedan aprender más o tener un apoyo. Pese a la pandemia han continuado trabajando a favor de sus estudiantes.

La creación de este centro y la inclusión educativa ha generado grandes resultados, se conoció que jóvenes que han sido parte ya lograron llegar a la universidad e incluso han viajado al exterior para continuar con sus estudios y formarse profesionalmente.

Para poder impartir las clases usaban los libros que da el gobierno, pero las maestras realizan adaptaciones para transformar todo al braille. “Al centro no nos dan estos libros, pero los estudiantes tienen ya que también pertenecen a la educación regular”.

El ciudadano aseguró que desde que adquirió su discapacidad su vida se ha tornado difícil, ya que además de lidiar con personas que no son respetuosas, le ha tocado sobrepasar barreras en cuanto a subirse en transporte público o caminar por las calles de la ciudad que tienen grandes obstáculos como letreros salidos, mesas colocadas en las calles, personas que no respetan los lugares de las personas con discapacidad para que transiten libremente, entre otras.

“En un principio no sabíamos nada de este virus, y esto nos atemorizaba, no podía salir a comprar por miedo y la gente no se acercaba a ayudarme ya que no se podía tener contacto con otras personas, todos estábamos atemorizados”, dijo Puma.

Juan, por el tema de la pandemia, decidió vivir en el Centro de Educación Popular Especial de Imbabura (CEPE), ya lleva 11 meses viviendo en ese lugar solo, cuenta que como vivía en La Magdalena con su abuela, tenía miedo de llegar hasta su hogar y poder contagiarle a su familiar, por eso tomó esta decisión.

Agregó que adecúa su lugar para dormir solamente con un colchón y todo el día se prepara para poder seguir una carrera profesional en la Universidad Técnica del Norte (UTN) y brindar ayuda a sus compañeros que son parte de la organización a la cual representa.

Dijo que como Centro de Apoyo Pedagógico, al momento usan medios tecnológicos para dar seguimiento en escritura Braille y computación, con esto trabajan con 15 estudiantes entre niños, jóvenes y adultos.

Juan agrega que muchas personas han abierto su corazón para ayudarle y que pueda sustentarse y tener un plato de comida.

A pesar de su discapacidad visual, el ciudadano no ha dejado de cumplir con todo lo que se ha propuesto, dijo que la perseverancia ha hecho que pueda crecer como persona sin importar lo que otras personas puedan decir de él.