Juan Julio, ejemplo de superación y lucha

Ibarra. Carisma, amabilidad, simpatía y compañerismo, son las cualidades de Juan Julio César Ayala Chamorro, él es un adulto mayor, actualmente tiene 90 años de edad.

Nació y creció toda su vida en la parroquia de Julio Andrade.

Inicios. Julio menciona que tuvo una infancia llena de alegría junto a su familia. Recalca que desde muy pequeño le nació ese amor por la agricultura, misma que ha sido el principal aporte económico a lo largo de su vida.

Ya en su adultez, las cosas no fueron nada fáciles, por diferentes circunstancias no pudo estar cerca de su familia e hijas.

Las cosas poco a poco se comenzaron a complicar, tanto que al llegar a la tercera edad Julio se encontraba solo.

Problemas. Depresión, ansiedad y varias enfermedades llegaron a su vida a opacar su sonrisa, pero pese a que las ganas de salir adelante eran grandes, la depresión le ganó esta batalla.

Tiempo después, un equipo del MIES de aquella provincia lo había encontrado en situación de abandono. Lo trasladaron a un centro de atención. El escenario no mejoraba para Julio pues se dieron cuenta que la poca atención que se le había dado, ocasionó que varias enfermedades se apoderaran de él.

Próstata y una dificultad al hablar y caminar fueron los principales inconvenientes que encontraron en el instante en el que Julio llegó. En aquel centro permaneció por cinco años.

Nuevo centro. En el mes de marzo de este año, el adulto mayor fue trasladado al centro gerontológico ‘Guardianes de los Saberes Ancestrales’.

Mientras conversamos con Julio nos podemos dar cuenta que sufre un poco de demencia.

Hablar con él es todo un desafío, su mente ya no está tan cuerda como en su juventud. En instantes su memoria regresa al pasado y piensa que todavía vive en Julio Andrade, aquellos recuerdos lo transportan a su ciudad natal.

Para la psicóloga clínica del centro, Alejandra Acosta, Julio ha mostrado una gran evolución desde su llegada. Recalca que en un inicio no hablaba y era un poco agresivo con sus compañeros. Poco a poco ha ido integrándose y en la actualidad ya se encuentra en mejor estado del que llegó. Gracias a las terapias físicas lograron que Julio pueda movilizarse mejor.

Cristian Castillo, quien es el trabajador social, menciona que se contactó con las hijas de Julio para que lo visiten, pero por algunas circunstancias que han vivido, se negaron a ir. “El cariño de la familia es importante para que el adulto tenga una recuperación mucho más efectiva”, dijo el trabajador social. Varios familiares lejanos de Julio se han acercado al centro a visitarlo y mostrar su apoyo para su recuperación.

Cada 10 días trasladan a Julio al sub centro de salud para sus chequeos.

Su sonrisa y carisma llama la atención de todos en el lugar. Es muy querido por todas las personas del centro. Él dice que en aquel lugar desde que llego se siente feliz y con energía ya que nota lo mucho que lo quieren y lo aprecian.