Jóvenes de la UTN crean combustibles alternativos

Ibarra. Estudiantes de la carrera de Energías Renovables de la UTN, junto a los docentes investigadores Juan Carlos García y Jimmy Núñez, se encuentran realizando un plan piloto de bioprocesos para generar biocombustibles. El objetivo es que en un futuro cercano puedan hacerlo a escala industrial y dar opciones que vayan en favor del ambiente.

Con un valor agregado. “Estamos utilizando el concepto de economía circular. Lo que para ciertas personas puede ser un desecho, algunos de ellos incluso contaminantes, nosotros queremos convertirlo en un material con valor agregado que pueda suplir las necesidades energéticas, en este caso, los biocombustibles como el biodiesel y el bioetanol”, explicó el docente Juan Carlos García, quien añade que los resultados han sido bastante alentadores.

Biodiesel. Andrés Vizcaíno y Nathalie Reyes realizaron biodiesel a partir del aceite vegetal reciclado en Yahuarcocha, usado para preparar las tilapias. “Sabemos que lo arrojan a la alcantarilla y esto contamina el agua. Por eso hemos determinado que es posible convertirlo en materia prima”, señaló Andrés.

Nathalie explicó que identificaron cuatro mil litros de aceite que eran desperdiciados de 77 locales.

“Recogimos una muestra y lo transformamos. Con 4 litros de aceite logramos 1,6 litros de biodisel. Existe pérdida de la materia líquida original pero se consigue el biocombustible que es altamente eficiente por lo tanto es viable”, dijo.

Bioetanol. Otro de los proyectos es la obtención de bioetanol a partir de desechos agrícolas como cáscara de papa y nopal. Javier Quinteros lo hizo con Nopal y cuenta que previamente se realizó un análisis a esta planta que está presente en las zonas cálidas de Imbabura. “Identificamos unas 11 mil hectáreas y ahí hicimos el cálculo que nos dio 60 toneladas por hectárea al año. Con esta producción sabemos que podemos obtener aproximadamente 600 millones de litros en planta fresca y en seca alrededor de 650 millones de litros”, detalla.

El beneficio es reducir el cambio climático que se produce por los gases contaminantes. Esto se debe a que la planta sí emite Dió-xido de Carbono pero al mismo tiempo se hace un cultivo que va a absorber ese gas.

Cáscara de papa. Adrián Cuasapáz, Paúl Sandoval y Mikaela García es el equipo que trabajó también en la producción de bioetanol pero a base de la cáscara de papa. “Nos enfocamos en las cáscaras ya que no podíamos usar a la papa como tal pues afectaríamos a la seguridad alimentaria”, dijo Adrián.

A su lado Paúl detalló que escogieron tres variedades de papa y cuantificaron que se pueden obtener 15 toneladas de residuos con lo cual se podía extraer 150 mil litros de bioetanol.

“Esto nos ayudaría a buscar una nueva fuente que nos ofrezca energía. El objetivo es implantar una biorefinería”, detalló Mikaela.