Jóvenes constructores forman su propia empresa

Ibarra. A pesar que un local para confeccionar ropa es muy común en la ciudad, Polivio Taimal y Judith Proaño decidieron arriesgarse con su propio taller e invirtiendo casi 3 mil dólares.

Judith, de 20 años y Polivio, de 23, son una pareja de esposos oriundos de Gual-chán, cantón Espejo.

Ellos recibieron un certificado de ‘Jóvenes Cons-tructores’, un programa educativo que capacita a personas sin acceso a estudio o empleo y que viven en comunidades vulnerables.

Hace seis meses montaron este emprendimiento, viven en La Esperanza y la casa en la que habitan (prestada) se transformó en un taller con tres máquinas de coser, más de 10 hilos y una mesa grande donde están los trabajos que realizan.

Judith fue la primera en empezar el programa, desde un principio pensó que este curso era para terminar el bachillerato, ya que no tuvo la oportunidad de culminar el colegio, sin embargo, comenzando las clases se dio cuenta que iba a obtener un certificado que le servía para emprender y decidió seguir formándose, pero en Belleza y Estética.

Luego de graduarse, le tocó el turno a Polivio, quien siguió confección, “al final concretamos y nos pusimos el taller para trabajar juntos”.

Crédito. En Jóvenes Cons-tructores los graduados reciben un capital semilla de 300 dólares para empezar con un emprendimiento, los dos recibieron esta oportunidad y con ese dinero y más los ahorros que tenían completaron casi 3 mil dólares.

Hasta el momento, cuentan que les ha ido bien y han entregado pedidos a personas allegados a los dos, pero esperan hacerse conocer y tener más clientes.

La pareja se dedica a confeccionar solo camisetas y para promocionar el trabajo aseguran que serán parte de las ferias libres.

En un día, los dos elaboran unas 20 camisetas. Polivio menciona que el trabajo sí ha dado resultado, “me siento bien porque tenemos el apoyo de Jóvenes Constructores que nos siguen colaborando hasta que nosotros ya crezcamos”.

Costos. Los precios varían de acuerdo a la cantidad de camisetas que solicite el cliente, por ejemplo, si adquieren 100 el costo es de USD 2,25 cada una, pero solo una camiseta para adulto cuesta 3 dólares.

Judith comenta que siguió Belleza porque le gusta, pero con el paso del tiempo en el programa le enseñaron no solo a pensar en ella sino en su familia, ya que los dos tienen un bebé de un año y 10 meses. “Pensamos en la opción para trabajar con mi abuelita porque sabe algo de costura”, dice Judith. Además, señala que cuando no tienen pedidos ella trabaja en cualquier cosa como cuidando pajaritos.

Polivio Taimal ordena los hilos que también forman parte de la inversión de casi 3 mil dólares que hizo con su esposa, Judith, para montar el taller de confección de ropa.