José trata de vivir gracias a su “música”

Ibarra. La presencia de José como dice se llama este ciudadano nos captó la atención en los últimos días, es por ello que decidimos seguirle sus pasos en un día común y corriente.

El sitio en el que se ubica, este hombre cada día, queda junto a la terminal terrestre de Ibarra, justo en una acera de la Av. Eugenio Espejo.

Ayer llegó a eso de las 09:30 de la mañana, camina con dificultad, pero eso no le impide colocarse en un lugar “estratégico”, que le permita captar la atención de los transeúntes, al momento de tocar sus instrumentos musicales y solicitar una ayuda económica a las personas.

Junto a él se encuentra otro ciudadano que hace lo mismo, pero a “José” eso no le importa.

Habla poco español. Al momento de acercarnos trata de no expresar ninguna palabra, pero ya entrando en confianza y aunque con dificultad dice que se llama “José”, lo que más habla es kichwa, pero en pocas palabras, en español, menciona que lo que está interpretando en ese momento con su flauta es un sanjuan, género musical, propio del Ecuador.

“No tengo a nadie, no tengo familia”, dice con voz entrecortada. Asegura que él toca la flauta, la pianica y la guitarra, aunque en ese momento el último instrumento no lo tenía consigo. Va alternando, primero empieza con la pianica, hace unas dos y tres interpretaciones y toma la flauta e igualmente interpreta algunas canciones, bueno eso dice “José”.

Es de Otavalo. Mientras to-ca sus instrumentos trata de ignorar nuestra presencia, sin embargo seguimos ahí escuchándole interpretar cada melodía. Usa su sombrero como recipiente para receptar las monedas que los transeúntes le colaboran, en su mayoría son de 10, 5 y un centavo.

Hay palabras que al parecer no las entiende, por ejemplo le consultamos si recibía el bono de desarrollo humano, pero su respuesta no fue ni positiva ni negativa.

En lo poco que se le entiende dice que es oriundo del cantón Otavalo.

Asegura que llega a Ibarra en bus y de igual forma se regresa. En los momentos que hace una pausa aprovecha para ordenar las monedas, en un extremo coloca las de un centavo, en otro las de 5 y así sucesivamente.

Desde la mañana y hasta el mediodía de ayer no tenía más que unos 3 dólares, la mayoría monedas de un centavo.

Para “José” esa ayuda de la gente le sirve para comer. “Con esto tengo para comprar un pan este día, voy a estar hasta las 6 de la tarde y me voy” dice el ciudadano de unos 70 años de edad aproximadamente.

Opinión de la gente. “El señor está mayor, además se le observa que tiene problemas para movilizarse.

También le hemos preguntado en varias ocasiones y dice no tener familia. Creo que las autoridades deberían tomar cartas en el a-sunto y ayudarle para evitar que salga a la calle solo, ya que puede ser víctima de un accidente”, dijo Sebas-tián Cárdenas ciudadano que a diario cruza por este sector.