Jesús no requiere de seguidores

nelson villacisCuando un peregrino le preguntó a Jesús: Maestro, te seguiré a donde me lleves, la respuesta de Jesús, a la vez que metafórica es muy directa, pues él respondió: Las aves tienen su nido, las zorras su madriguera, el hijo del hombre no tiene ni donde recostar su propia cabeza. 

Esto significa: ¿A dónde me vas a seguir sino te estoy llevando a ningún lado?  Si yo mismo no tengo donde guarecerme, por los menos las aves tienen un nido y las zorras una madriguera, yo ni siquiera tengo un lugar seguro donde vivir o dormir.
Era como que Jesús estuviera diciendo: Yo no me estoy dirigiendo a ningún sitio, pero todos los sitios se están dirigiendo hacia mí, porque están sucediendo en mi propio interior.
Alguien más le dijo a Jesús: Rabino, te seguiré pero primero déjame enterrar a mi padre que ha fallecido, luego de eso iré contigo. La respuesta de Jesús es más directa aún: deja que los muertos entierren a sus muertos, tú, solo ven y anuncia la buena nueva de la vida.
Un tercer peregrino dijo a Jesús: Maestro te seguiré, pero primero debo despedirme de mi esposa e hijos, de mi familia. La respuesta de Jesús es aún más tajante: Aquel que ha dispuesto la mano en el azadón para labrar la tierra y de repente decide mirar para atrás, ese no está listo para el camino de Dios.
Durante la destrucción de Sodoma y  Gomorra, Jehová salvó a una sola familia y era la familia de Lot. En tanto se marchaban, un ángel emisario de Dios les pidió que nunca regresaran a ver para atrás, escuchen lo que escuchen o suceda lo que suceda, pero la curiosidad pudo más en la mujer de Lot y ella regresó a ver y se transformó en una estatua de sal.
Esta historia no relata una verdad objetiva, sino que te muestra una verdad trascendental.  Cuando miras para atrás comienzas a vivir para atrás, a revivir lo que deberías trascender y a lo mejor la sal corresponde a que, con ello, te salas la vida.

 

Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com