Jesús, el Hijo de Dios

Sin lugar a dudas, la vida, pasión y muerte del Hijo de Dios, el Mesías prometido, el Hacedor de todo bien, el Arquitecto del universo, el Maestro de maestros, y el Amigo que nunca falla nos demuestran que Jesús es el hombre más grande e influyente de toda la historia de la humanidad; puesto que sin que haya asistido a ninguna universidad sus conocimientos y su sabiduría superan a los científicos y sabios de todos los tiempos. Jesús no escribió ni un solo libro pero en las bibliotecas más grandes no podrían almacenar todos los libros que sobre Él se han escrito.

Jesús nunca fundó una escuela pero ni uniendo las instituciones educativas de todos los países podrían tener tantos estudiantes como los seguidores que tuvo Él. Jesús nunca estudió medicina ni utilizó medicamentos pero Él ha sanado a más enfermos de los que podrían curar todos los médicos unidos. Jesús nunca estudió psicología pero Él ha curado más mentes y corazones que todos los psicólogos juntos. Jesús nunca aprendió gastronomía pero Él ha dado de comer y beber a multitudes de gente para calmar su hambre y su sed. Jesús nunca estudió cartografía ni utilizó una brújula pero Él ha guiado más que todos los geógrafos y cartógrafos millones de personas por el camino del bien, la verdad y la justicia. Todas estas reflexiones sobre Jesús se han convertido en enseñanzas divinas, en fuente inagotable de sabiduría y en el ejemplo a seguir para aquellos que creemos en Él.