Janeth Pazmiño es quien recepta todas las emergencias

Ibarra. Janeth Pazmiño forma parte del ECU 9-1-1 por alrededor de cinco años.

Empezó como evaluadora de operaciones en el área de llamadas de emergencia y al momento se desempeña como analista de operaciones en esta entidad de auxilio, en la provincia de Imbabura.

Janeth es la primera persona en recibir o receptar las llamadas que ingresan a la Central del ECU 9-1-1, es la que analiza si una llamada es falsa o real.

Está radicada en Otavalo, pero cada día viaja a Ibarra con el único propósito de ayudar a salvar vidas.

Cuenta que cuando tiene el turno que empieza a las 06:00 tiene que levantarse a las 04:00, pero dice que la responsabilidad es lo primero y lo hace con mucho entusiasmo.

Un equipo de Diario EL NORTE le visitó justo de velada, a las 22:00, parecía una noche tranquila, pero según Janeth las emergencias se generan en el rato y el momento menos pensado, hay que estar siempre alerta.

“Nosotros recibimos capacitaciones permanentes, ya que las emergencias son de varios tipos y de diferentes personas y para eso tenemos que estar preparados”, dice mientras recepta una llamada de emergencia y redirecciona a la entidad articulada correspondiente, en este caso de la Policía Nacional.

El relato. “Recibimos llamadas de todo tipo, inclusive hasta para insultarnos, también es muy recurrente recibir llamadas de personas en estado etílico, que muchas veces no se les entiende ni lo que hablan, pero nosotros no podemos discriminar a nadie”, dijo Janeth de 36 años de edad.

Labora al igual que sus compañeros en horario rotativo, cumple tres turnos el de la mañana (06:00 – 14:00), de la tarde (14:00- 22:00) y el de la velada que es (22:00 – 06:00).

“Es muy gratificante poder ayudar a las personas y sobre todo ser parte de salvar vidas”, dice la madre de dos hijos, el uno de 15 años y la otra de 14, los cuales ya se han adaptado al horario que tiene que cumplir cada día su madre, una labor no muy común. En la institución ya se ha ganado un gran respeto por parte de sus compañeros.

Al momento. En estos días dice está encargada de controlar que las llamadas sean coordinadas por parte de los evaluadores. En varias ocasiones ha hecho uso de una de las salas denominada “de descarga emocional”, es un espacio creado para salir de un posible estrés que pueda generarse de las llamadas que reciben a diario. “Tenemos que cumplir un procedimiento, tenemos que saber quién es la personas que nos está llamando, a veces la ciudadanía piensa que son datos no necesarios y que debemos direccionar la ayuda casi sin preguntar muchas cosas, pero tener esa información es vital para garantizar la ayuda que la persona o personas necesitan”, dice. “Yo perdí a mi esposo en un accidente de tránsito. Allí no existía esa coordinación como la hay ahora con las instituciones articuladas. Tal vez a mi esposo cuando tuvo el accidente le pudieron salvar la vida con la coordinación que ahora existe. Cuando ingresa una llamada relacionada a accidentes de tránsito, pensamos inmediatamente o nos llega a la mente que existen personas heridas y de inmediato transferimos la llamada al personal del Ministerio de Salud Pública. También en el momento en que se registran casos de violencia intrafamiliar, existen llamadas de niños y allí también lo que a uno se le viene a la mente es, puede ser mi hijo”, concluyó.