La Jaime Rivadeneira, la avenida donde el repuesto está a la orden

Un caminante tarda nueve minutos en recorrer la avenida Jaime Rivadeneira, ubicada en el centro de la ciudad. Esta popular vía une a la Mariano Acosta (sur) con la Cristóbal de Troya (norte), hasta el redondel de Ajaví. Este punto, en su tiempo, fue considerado como la puerta de entrada a Ibarra, desde que era villa y pasó a convertirse en ciudad, en 1829.

Detalles que la hacen particular
Si una persona está en tránsito desde la provincia del Carchi y toma la Jaime Rivadeneira para llegar al centro se encuentra con un parque dedicado al Periodismo y al frente la Unidad Educativa Ana Luisa Leoro. Muy cerca nace también la Calle Larga que en la actualidad lleva el nombre de Eloy Alfaro.
Pero siguiendo con el recorrido, junto al parque está la casa del deporte imbabureño, el coliseo Luis Leoro Franco y desde allí comienza un abanico de posibilidades de comercio en su gran mayoría repuestos y artículos automotrices.

El denominador común
El capitán Ramiro Calderón, propietario del hotel Montecarlo, comenta que en la avenida han sido muchos los locales comerciales que se han establecido y de todo los tipos, pero los que han perdurado en el tiempo son los de venta de repuestos para vehículos.

El hotel lleva ya 15 años en esta zona y los vecinos han visto muchos locales comerciales cerrar porque no tienen acogida, pero la venta de repuestos se mantiene. Un ejemplo está en el Montecarlo. Sus huéspedes no son turistas, comenta el capitán Calderón, más bien son distribuidores de repuestos que vienen desde la Capital y se quedan unos días recorriendo la avenida.

Otro dato es que la misma está decorada por gigantes molles, calistemos rojos y blancos, tulipanes africanos y cucardas. Para Cristian Moreno, coordinador de Parques y Jardines, los molles son árboles que, por sus características, absorben de mejor manera el monóxido de carbono que emanan los vehículos.

La avenida Jaime Rivadeneira se hizo muy transitada y congestionada en los últimos 10 años. Así lo comenta Luis Valenzuela, propietario de un local de repuestos de autos, quien además atribuye el tráfico lento a que se colocaron semáforos en cada esquina.

Seguridad y turismo
Uno de los locales que se mantiene vigente, por más de 30 años, está en la intersección con la calle Oviedo y es ‘Sánduches El Pernil’.
David Vallejo heredó este negocio, uno de los pocos que no es de repuestos y manifiesta que a pesar de la cantidad de comercios, la mayoría de locales cierran pronto, a diferencia de avenidas como la Atahualpa o El Retorno (sector Los Ceibos), que abren hasta más tarde. “Nos gustaría poder tener abierto hasta las nueve o diez de la noche, pero no se puede por la inseguridad, y tenemos que cerrar temprano”, indicó.

Luis Martínez de La Vega, en su libro ‘Biomonografía de las calles, avenidas y monumentos públicos de Ibarra’ (1991), detalla que cuando aún estaba en proyecto se la conocía como la avenida de las Naciones Unidas, pero en la siguiente nomenclatura ya constó con el nombre del doctor Jaime Rivadeneira.