Ir por lana y regresar trasquilado

Es un adagio que en la cultura popular se escucha cuando los fatuos pretenden aprovecharse de las circunstancias para medrar o pescar a río revuelto y hacerse de prebendas para satisfacer su ego. Sin embargo, en el menor tiempo, la opinión pública se da cuenta de “la jugada” y los ubica en el lugar en que deben estar.

Así ellos continúen haciéndose altares en el poder, su lado obscuro los delata y los muestra cómo realmente son: petulantes, ambiciosos e ignaros.

La semana anterior, los mismos sujetos, que sin escrúpulo mezclaron el acto de femicidio con llamados a la xenofobia; ahora, pretenden aparecer como aleccionadores de opinión.

No puede ser! Es necesario demandar de los administradores de las redes sociales, responsabilidad y principios para apartar sin dilaciones a estas personas que hacen daño a las ideas de sus propias organizaciones políticas o institucionales. Mucho se habla del rol de la comunicación virtual pero poco se hace para regular, a tiempo, las arbitrariedades.

Los bolsonaro locales con bate en mano llamaban a perseguir extranjeros, gritaban “Exigimos al presidente Moreno la deportación del criminal y el cierre de las fronteras” o “Dignidad y patriotismo que va más allá de la sujeción a leyes o a la torpe e ineficiente cadena de mando institucional”. Con un régimen blandengue, ya consiguieron la cuotita, pero siguen desnudos y huérfanos frente a la sociedad.