¿Un acto radical?

Para muchos no fue sorpresa. Para otros, principalmente para los sectores políticos y económicos, más que sorpresivo fue admirable.

El declarar a una embajadora de EEUU como “persona no grata” era un acto radical del gobierno al negarse a explicar un cable diplomático atribuido a ella, sobre la presunta corrupción generalizada en las filas de la Policía ecuatoriana.

Muchos analistas consideran que la decisión de expulsar a la señora Hodges del Ecuador puede conllevar a situaciones preocupantes, que no son producto de un rompimiento de relaciones entre ambos países -que pese a los problemas han sido fraternas- sino que puede afectar las relaciones comerciales, las inversiones y los apoyos que hemos tenido históricamente desde los EEUU. No hay que olvidar que el Ecuador en el ámbito del crecimiento económico, según varios estudiosos, es uno de los más lentos (se habla de un 3.5%) en comparación a Paraguay que casi llega al 15% o a Chile, que con terremoto y tsunami incluido, creció a un ritmo del 5%. Solo le ganaríamos a Venezuela, cuya economía está afectada en cuanto a su crecimiento. Los documentos que salieron a la luz pública deberían aclararse por la sanidad ética del país, caso contrario, instituciones como la Policía y ciertos miembros involucrados están nuevamente en el ojo de la tormenta.