¿Tercera edad? No, todavía no

Hace algunos días visité a mi familia en la parroquia de Chaltura. Ya en la tarde, debía salir a Ibarra, para lo cual abordé una unidad de la cooperativa “Flota anteña”. Subí a la buseta, pero como el camino es empedrado, el carro se movía mucho y no me resultó fácil sentarme inmediatamente, pues, en una mano llevaba una pesada maleta. Me ayudó la señorita que cobra los pasajes.

Una vez sentado, le pregunté a la señorita: “¿Cuánto cuesta el pasaje a Ibarra?”. Ella, me hizo otra pregunta: “¿Entero o medio?”. Resulta que, quizá por culpa de mi prematura calvicie, la señorita pensó que soy una persona adulta mayor, o lo que es lo mismo, de la tercera edad; y quería verificarlo, para, según eso, cobrarme el pasaje entero o la mitad. “Entero”, le respondí, y pagué el pasaje de una persona que aún no ha llegado a la tercera edad.

Son consideradas personas adultas mayores o de la tercera edad, quienes han cumplido los 65 años; y yo, el jueves pasado acabo de cumplir recién mis primeros 56 añitos. Bueno, anécdota aparte, lo que quiero resaltar es que en esa unidad de la “Flota anteña” -y creo que en todas-, hay un respeto total al derecho de las personas de la tercera edad para viajar pagando solo el medio pasaje. Digo esto, porque he visto cómo, en otros medios de transporte público, los irrespetuosos cobradores obligan a las personas de la tercera edad a que paguen el pasaje completo.