¿Subyugados por la minería?

Recojo de este diario la opinión del vicepresidente de la Cámara de Minería, Andrés Icaza, quien entusiasmado con los primeros datos del proyecto minero Cascabel, ubicado en las parroquias del noroccidente de Imbabura, limítrofe con Carchi, afirma: “El Estado tiene la potestad de decidir dónde hay minería y donde no”. Aplicadas sus palabras a la situación provincial, parecería que el Estado ya decidió y que la suerte de Imbabura está echada. Que el futuro de “la más hermosa provincia del Ecuador”, no estará ni en el turismo ni en la defensa de su patrimonio cultural, ni en la protección de su rica producción agrícola y ganadera. No. El futuro imbabureño es la minería.

En esta supuesta decisión, los imbabureños no hemos sido ni consultados, ni informados. La oposición de Cotacachi y parroquias de Íntag, sistemáticamente fueron negadas. La realidad parece confirmarlo. El desastre ecológico y humano de Buenos Aires, las concesiones en Llurimagua, pese a la lucha comunitaria; las exploraciones del proyecto Cascabel, probarían que para el gobierno, la explotación minera es la única alternativa. ¿Podrá Imbabura, Geoparque, convivir con la explotación minera a cielo abierto en Llurimagua? ¿Tolerará la Unesco la destrucción del rico ecosistema de Íntag, la contaminación con cianuro y mercurio en Buenos Aires?¿ Ganará la teoría de Icaza, o lo que dice la Constitución en los artículos 14, 15, 57 en su numeral 7, 395 y siguientes hasta el 400? Imbabura tiene la palabra.