¿Se viene el fin del mundo?

Isaac Asimov, en su libro “Las amenazas de nuestro mundo” (1 979), habla de cinco clases de catástrofes que podrían amenazar la vida humana en nuestro planeta. Entre las llamadas “catástrofes de cuarta clase”, Asimov ubica, entre otras, a las enfermedades infecciosas, y cita algunos ejemplos: En el año 430 a.C., una plaga infecciosa cayó sobre la población de Atenas y mató el 20 % de ella. En el año 166 d.C., apareció en Roma una enfermedad epidémica (posiblemente viruela), que mató cada día a dos mil personas.

En el año 541 surgió la peste bubónica, la misma que en dos años causó la muerte de un tercio a la mitad de la población de Constantinopla.

La peor epidemia de la historia de la especie humana se produjo en el siglo XIV, cuando otra variedad de peste bubónica mató a 25 millones de personas en Europa y una cifra mucho mayor en África y en Asia; es posible que haya destruido una tercera parte de toda la población mundial.

La “gripe española” que surgió en el mundo en 1918, en un solo año mató a 30 millones de personas, unas seiscientas mil de ellas en Estados Unidos.

Las enfermedades infecciosas se transmiten de un ser humano a otro y, cuando su incidencia en un individuo puede conducir a la muerte de ese individuo y de otros millones como él, entonces es que existe la posibilidad de una catástrofe. ¿Se avecina una catástrofe de cuarta clase con la propagación del Coronavirus?