¿Sabemos qué hacen nuestros hijos?

El último fin de semana, decenas de adolescentes fueron descubiertos en bares y discotecas, algunos de ellos en estado etílico. La tarea de cambiar esta realidad empieza en el hogar. 

Y no se trata únicamente de un control excesivo ni exagerado hasta que el miedo se apodere de los menores sino de la confianza que hay que brindarles. Una confianza que se base en ser verdaderos padres, en que los adolescentes se acerquen sin miedo y dialoguen sobre lo que les sucede en todos los ámbitos. Solo así se lograría evitar que ellos caigan en vicios como el alcohol o las drogas, que incluso llega hasta el interior de ciertos planteles educativos, lo que se ha evidenciado en operativos policiales. Como padres es necesario saber qué hacen nuestros hijos adolescentes, quiénes son sus amigos, ahora con el acceso a redes sociales, a veces se vuelve una tarea titánica saber con quién chatean o qué tipo de mensajes reciben, más aún cuando la tecnología se ha vuelto tan accesible para ellos. El trabajo de amor y confianza debe nacer desde el hogar, a través de un diálogo verdadero. Es urgente una real relación padre-hijo, que no se limite únicamente al aspecto material, y que se trabaje por elevar su autoestima y alejarlos del camino equivocado.