¿Quién decide?

Existe un tema que ha comenzado a discutirse abiertamente en algunas instituciones locales, pero sobre el cual las autoridades municipales, Alcalde y Concejo, evitan escuchar el criterio ciudadano. Se trata de la desaparición del aeropuerto.

Planteada en la administración anterior desde la perspectiva de la reubicación, la misma administración archivó la idea,  porque pensó, acertadamente, que la reubicación era casi imposible y que Ibarra e Imbabura  necesitaban de ese espacio para consolidar su desarrollo territorial,  y su importancia geopolítica en la región 1.
La actual administración revivió la idea, pero no desde la perspectiva de buscar otro sitio, sino de desaparecerlo, con el discutible argumento de que la infraestructura del aeropuerto Atahualpa, frena el desarrollo urbano y dificulta una fluida comunicación vial.
Otro argumento es el supuesto compromiso del Presidente de donar a Ibarra ese espacio para convertirlo en parque y que el aeropuerto de Quito “por su gran cercanía”, a no más de una hora… será el de Ibarra. Apreciaciones y no razones que convenzan de las ventajas que Ibarra e Imbabura lograrán con la supresión. Decir: “yo nunca he viajado en un avión desde Ibarra”, “el aeropuerto sólo sirve para que llegue el Presidente…” y otros, son argumentos pobres para adoptar una decisión como la que se pretende.
Las  autoridades municipales deben escuchar el criterio ciudadano. Aceptar  razones técnicas como la de uno de los exdirectores municipales de planificación, para quien la supresión del área aeroportuaria no resolverá ninguno de los problemas que, supuestamente, obligan a su desaparición. ¿Un parque metropolitano, dividido por una o dos vías transversales de alta velocidad, esa es la propuesta?
La decisión de suprimir el aeropuerto no corresponde sólo al Alcalde y menos al Presidente. Es responsabilidad de ibarreños e imbabureños porque es infraestructura de y para la provincia. En consecuencia, Alcalde y Concejo deben escuchar la opinión ciudadana, salvo que eso de la participación no pase de ser una ficción, buena para estar escrita, pero no practicada. 

 Jacinto Salas Morales

salasjacinto@yahoo.com