¿Qué le pasa a nuestro mundo?

galo-mantillaQué le pasa a nuestro mundo? Esta es la pregunta del millón. ¡Cómo se desangran varios pueblos del mundo por la maldita guerra! Todos estos días las páginas de los diarios escritos están llenas de una horrorosa información, en la que se manifiesta que miles de personas, incluidos niños y ancianos, mueren a causa de los ataques con misiles y cohetes.Las pantallas de la televisión se llenan, igualmente, de imágenes crudas, que reflejan el dolor y la violencia de una guerra absurda, que no tiene sentido. Las redes sociales, también, se llenan de una información, con vídeos y fotografías, que muestran el sufrimiento atroz personas, que sufren, diariamente, el horror y la crueldad de la guerra. El mundo entero sabe lo que sucede en Palestina. Sabe lo que hace Israel con todo su arsenal de armamento sofisticado en contra de un pueblo, al que odia y quiere eliminar, produciendo un  genocidio, al que todos deberíamos rechazar. Todos los países saben que, detrás de todos esto, están las potencias mundiales, que creen tener en sus manos el destino de toda la humanidad. Conocemos, perfectamente, que oscuros intereses fundamentalistas, que ponen a la religión de por medio, son los que mueven los hilos de un enfrentamiento, que tiene siglos de duración, y que, a partir del nacimiento del estado israelita, luego de la Segunda Guerra Mundial, ha cobrado más fuerza, a tal punto de no permitir la coexistencia pacífica de pueblos, que deberían ser  como hermanos, por sus mismas raíces ancestrales. ¡Nunca podrá entenderse que exista una GUERRA SANTA, pues su misma esencia le hace ser demoníaca e infernal! El infierno de una guerra, como la que se viene dando en el Cercano Oriente, no puede sino rechazarse, uniéndose los pueblos del mundo, en una sola gestión, que permita que esto llegue a su fin. Ningún estado del mundo puede quedarse callado ante tanta atrocidad y crueldad, porque eso los convertiría en cómplices indirectos, que miran y dejan pasar. La indiferencia no debe tener cabida en estas circunstancias. Si solo miramos lo que pasa, es que, entonces, estamos inmersos en la misma atrocidad y en la misma miseria. Tienen sentido, entonces, todas las manifestaciones de rechazo que se hacen en muchas ciudades del mundo. A ellas deberíamos sumarnos y hacer un solo bloque de solidaridad, que lleve a la solución de estos conflictos en forma inmediata. Esa es la tarea urgente.
¡PUEBLOS DEL MUNDO RECHACEMOS LA MALDITA GUERRA Y VIVAMOS EN PAZ, COMO DIOS MANDA Y QUIERE!