¿Qué es una revolución?

Antes de Marx y Engels, fundadores de la teoría del socialismo científico; pensadores y políticos de diversos lugares, pretendieron dar respuesta a la cuestión de: ¿Qué es una revolución? Entre ellos, Francisco Voltaire, filósofo francés del siglo XVIII, quien usaba el término ‘revolución’ en muchos sentidos: como catástrofe natural, como surgimiento de nuevas ideas o como un golpe de Estado.La interpretación meramente terminológica de los fenómenos naturales y sociales, ayudaba muy poco a comprender la esencia de las revoluciones sociales. A inicios del siglo XIX, Claudio Saint-Simon, socialista utópico francés, seguido luego por Agustín Thierry, Francisco Guizot y Augusto Mignet, vieron en la revolución un reflejo de la lucha de clases entre explotadores y explotados. Al apreciar las obras de estos historiadores, Marx y Engels detectaron su carácter burgués, porque los tres creían que triunfarían los explotadores y ahí acabaría la lucha de clases. Hasta hoy se ofrecen nuevas interpretaciones que, con frecuencia, no hacen más que enmarañar la cuestión esclarecida científicamente por Marx, Engels y Lenin. El inglés P. Calvert, contó que existen cerca de 370 ‘modelos’ de revolución. En el Ecuador del siglo XXI, algunos ‘revolucionarios’ de última data, creen que hacer una carretera nueva es hacer la revolución. Pinochet hizo muchas carreteras nuevas, y no por eso vamos a aceptar que ‘hizo la revolución’. También creen que hacer cualquier tibia reforma es hacer la revolución. La revolución social se diferencia, en principio, de toda clase de revueltas estrechas, particulares y superficiales. No todo viraje político es una revolución. La revolución social es un cambio radical en todas las esferas de la vida social: de la economía y la política a la ideología, porque lleva a derribar el régimen caduco y a afirmar un nuevo régimen social. Hacer una verdadera revolución, es cuestión de aptitud y actitud, de pantalones o faldas bien puestos, de entender la teoría revolucionaria y ponerla en práctica. No es cuestión de ponerse una camisa sin cuello o una camisa bordada. 

David Ruiz Sevilla
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