¿Para quién legislan?

jacinto salasResulta un interesante ejercicio preguntarse, de vez en cuando, ¿para quién, esos cuerpos colegiados, díganse Asamblea Nacional, concejos, juntas… etc, legislan?  Porque los primeros siempre dicen que para el pueblo, los otros para sus asociados.  Pero repetidamente, y eso lo cuenta la experiencia de cada quién, parecería que muchas legislaciones no están hechas para el pueblo a quien dicen servir, sino que los legisladores buscan servirse a sí mismos o, cuando más, al grupo íntimo y cercano.

Un clarísimo ejemplo de ello son las famosas enmiendas que se plantean para cambiar la Constitución de los 300 años, la de Montecristi. Y no tienen ningún embarazo en aceptar que aquellas son para servirse a sí mismos, bajo la legal pero ilegítima fachada de consolidar el proyecto político, no cualquiera, sino, exclusivamente, el suyo.
Y como el desparpajo ya es de todos, tampoco tienen remilgo en hablar de una historia dinámica y que, por lo tanto, los cambios son necesarios e indispensables. Por consiguiente, el rechazo a que los caciques se perpetúen en el poder hoy no tiene sentido.En consecuencia, bienvenida la reelección indefinida, al fin y al cabo es el soberano el que decide.
Y cuando hablan de rebajar la edad para ser presidenciable, ni se descomponen, dan hasta  nombres y apellidos de los posibles candidatos, escogidos entre las “brillantes legisladoras” que lucen inteligencia y guapeza en la Asamblea o en alguna gobernación.
De las minorías mejor ni hablar, hace tiempo que perdieron sus derechos, hasta el de constituir un partido o un movimiento político. Por eso ese 40 y más por ciento de ciudadanos que dijeron no al proyecto están condenados al ostracismo. Bueno fuera  que entre esos cien legisladores hubiera alguno que propicie ciertas enmiendas como el respeto total a las opiniones ajenas, a una legal oposición. La obligación de la fiscalización y no lo que pretenden que hasta alarma a la Contraloría General del Estado.
Pero de esto mejor ni soñar, el “proyecto” revolucionario y sus seguidores tienen otras urgencias.

Jacinto Salas Morales
salasjacinto@yahoo.com