¿Ojo por ojo?

¿Es justo que en el Ecuador se condene a 5 años de prisión a un humilde ciudadano que pretendía contrabandear 40 galones de gasolina por un valor de 60 dólares, mientras los corruptos políticos de cuello blanco reciben sentencias similares por haber robado decenas de millones de dólares? ¿Es justo que delincuentes de todo tipo, atrapados mientras cometen actos ilícitos, sean liberados en cuestión de horas “por falta de pruebas”? ¿Cómo confiar en los organismos de seguridad, si algunos de sus miembros han sido parte de peligrosas bandas delincuenciales?

La gente de a pie parece estar cansada de ver a diario tanta injusticia e impunidad. Cada vez son más recurrentes los llamados a hacer justicia por mano propia. En algunos pueblos y barrios, hay letreros que advierten: “ladrón que sea atrapado será quemado”.

Lo sucedido en Posorja el martes pasado, donde tres delincuentes murieron apedreados en plena vía pública, parece ser un mensaje anticipado de lo que puede seguir sucediendo a futuro.

La impotencia de la gente ante tanta inseguridad, puede llevarla a hacer justicia por mano propia.

Existe el riesgo de que se imponga la Ley del talión: Ojo por ojo, diente por diente. Los organismos de seguridad del Estado y los operadores de justicia, deben esforzarse por mejorar sus acciones en favor de la colectividad, caso contrario, el Ecuador podría llegar a convertirse en un Estado fallido.