¿Futuro minero?

Tal vez no ande muy descaminado quien sostenga que un eje importante del futuro de Imbabura estará en la minería. Esto, de confirmarse, significará un cambio radical en la visión del desarrollo provincial. Si hasta el presente la preocupación estaba en el respeto a la naturaleza, el cuidado del medio ambiente, y el turismo como actividad prioritaria, la explotación minera intensiva representa desafíos que deben ser discutidos y resueltos por la sociedad y las autoridades locales.

Los conflictos ya están presentes. Basta comprobar lo que acontece en Íntag. Comunidades divididas entre el apoyo y el rechazo a la explotación minera. Más graves, los problemas sociales y humanos generados en la zona de Buenos Aires, invadida por “mineros” procedentes de otras regiones, sin que hasta ahora, esa explotación haya producido un centavo para el desarrollo de esa parroquia y el cantón, y mucho menos la provincia. El anuncio del hallazgo del más rico filón de cobre y oro entre las parroquias de Lita y La Carolina, “Cascabel”, abre enormes posibilidades de generación de empleo en sectores antes dedicados únicamente a la agricultura y ganadería y extraordinarias regalías para las parroquias y el cantón. Pero Imbabura y sus autoridades permanecen ajenas, cuando su responsabilidad debe ser exigir una participación activa en el conocimiento del programa minero en la provincia. Analizar las condiciones de concesión, de seguridad y control y demandar los beneficios a los que Imbabura tiene derecho.