¿Es usted un abdícrata ecuatoriano?

ramiro-velaVivimos en una sociedad mayoritariamente integrada por abdícratas. Es decir, por personas que practican a lo largo de la vida la abdicracia. Lo cierto es que este vocablo, acuñado por unos lúcidos amigos, hace referencia a quien abdica o hace dejadez de sus responsabilidades y libre albedrío esperando que otros se lo resuelvan todo. Actitud que, en casi todos los campos de la vida, practican de forma habitual los seres humanos.


Abdícrata es quien en el trabajo no hace más que lo que le mandan, sin tomar iniciativas ni asumir obligaciones; Abdícrata es quien deja en manos de otros “la funesta manía de pensar” y espera de ellos las respuestas a sus interrogantes; Abdícrata es quien permite a otros manipularle y programarle, con sus creencias y verdades establecidas; quien espera que otros encuentren soluciones a los problemas de la sociedad, que sean otros quienes las lleven a la práctica y otros quienes acepten la carga de decidir. Abdícrata es quien permite que otros le expliquen qué está bien y qué  mal, que le cuenten qué nos espera después de la muerte y le digan si existe Dios y cómo es. Abdícratas son aquellos que pretenden que otros hagan de intermediarios entre ellos y ese Dios para resolverles sus problemas de conciencia. Abdícrata en quien despotrica de todos los males que aquejan a la sociedad sin hacer nada. Abdícrata es quien deja que sean otros los que eduquen a sus hijos, aunque sea por entes despersonalizados y manipulados como el Estado. Abdícrata es quien acepta sin más, sin filtros, las creencias e ideologías de los demás, por comodidad, desidia o desinterés. Abdícrata es quien hace dejación de su libertad y la pone en manos de otros para que le guíen, le orienten y le digan en qué tiene que creer y lo que tiene que hacer. Abdícrata es quien, en lugar de molestarse en indagar por sí mismo, acepta como buenas las “verdades” ajenas, quien no se pregunta qué hay detrás de cada una de esas “verdades” y si hay otras respuestas alternativas a sus preguntas. Abdícrata es, en definitiva, quien no afronta la vida y la “vive” con plena libertad y conciencia de sus actos.

Ramiro Vela Sandoval