¿Es conveniente pertenecer a la OPEP?

Las cumbres presidenciales son por lo general decepcionantes. Pueden ser del G20 o del G7, siempre decepcionan. Nunca alcanzan acuerdos satisfactorios para la comunidad global. Los intereses de las potencias mundiales son distintos y egoístas. También ocurre con las reuniones de los ministros de petróleos asociados en el cartel de la OPEP, al cual, para darle más fuerza, se ha sumado Rusia, como aliado.

De la última reunión de la OPEP realizada hace poco, Ecuador, el más pequeño de los socios, esperaba un acuerdo que redujera la oferta global y permitiera contar con un precio que llegara al menos a los USD 58 por barril, valor que consta en el Presupuesto del Estado.

No fue así. Los países petroleros más fuertes insistieron una vez más en defender sus individuales intereses. Arabia Saudita se ha mostrado partidaria de un recorte que eleve los precios. Pero Rusia e Irán han insistido en bombear sin limitación alguna. Esto último cae bien a Estados Unidos que pugna por un crudo módico para garantizar gasolina barata a sus consumidores y carburante a costo bajo para el sector real de su economía.

Es costoso ser miembro del cartel. Y realmente no es importante para Ecuador. Tal vez su utilidad solo radique en el suministro adecuado de información de precios y mercados.

Hemos visto hace poco a Qatar anunciando su retiro de la OPEP por tener una agenda económica distinta a la del cartel.