¿Cuál es el origen del juego con agua en Carnaval?

Ibarra. A pesar que, desde algunos colectivos e instituciones, se sugiere celebrar el Carnaval sin arrojar agua a terceras personas, esta celebración pública forma tarde de las tradiciones y costumbres de casi todo el país y con mayor arraigo en la sierra ecuatoriana. Imbabura, Azuay, Bolívar, Cañar, Tungurahua, Pichincha, Chimborazo, entre otras provincias preparan cientos de actividades para esta fiesta que viene acompañada de un largo feriado.

Pero se han preguntado, ¿Cuál es el origen de la celebración? y ¿por qué hay la costumbre de mojarse?.

El Carnaval es la antesala de la Semana Santa. Se trata de una fiesta medieval, de carácter pagano. Posterior a esta fecha se cuenta un periodo de cuarenta días para prepararse a lo que los católicos conocen como la Fiesta de la Pascua. Esta última es la fiesta más importante para esta religión. Para esto se hace necesaria la purificación. Anteriormente esta limpieza espiritual venía acompañada con sangre de cordero en los sacrificios bíblicos dedicados a Dios.

Luego la iglesia católica reemplazo este rito por la purificación con agua, simbolizada en el bautismo; y la introdujo en el mestizaje con el inicio de las fiestas de la siembra. Es decir mojarse era sinónimo de purificación del cuerpo y fortalecer de la tierra (Pachamama).

Patricio Sandoval, investigador del Instituto Iberoamericano de Patrimonio Natural y Cultural (Ipanc), asegura que las raíces del Carnaval ecuatoriano están vinculadas con la fiesta indígena de fin de año solar y el primer florecimiento (Pawkar), previo al equinoccio de invierno o fiesta del maíz.

Alrededor de 1900 a 1940 existen datos históricos, detallados en los libros Ecuador Profundo del historiador Rodolfo Pérez, que hablan de las cocineras quienes acostumbraban a agujerear los cascarones de los huevos para guardarlos hasta el Carnaval y así rellenarlos con colonia o agua coloreada y sellarlos con cera

El registro más antiguo que prohibía el juego con agua fue el Decreto expedido por el Congreso de 1868. 151 años después, el Código Integral Penal (COIP) establece una sanción entre ocho y 20 días de privación de libertad para quien agreda o lesione a una persona cuando juegue Carnaval.

En Imbabura esta celebración se traslada tanto en los pueblos indígenas, como en los mestizos y afroecuatorianos, siendo los carnavales de Coangue y de Palenque en Salinas los más visitados.

Así también en todo el país son reconocidos los carnavales de Guaranda, provincia de Bolívar; el de Sangolquí y Amaguaña en Pichincha; el de Ambato en Tunhurahua, Cuenca en Azuay y Guayaquil en Guayas.