¿Cuál es el juego?

PEl cuestionamiento a los miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS), de ninguna manera debe significar la desaparición institucional. Su constitución fue para especializar la Función de Transparencia y Control Social. Adicional al Consejo referido, el artículo 204 de la Constitución lo complementa con: Defensoría del Pueblo, Contraloría General y las superintendencias. El CPCCS (elegido con voto popular el 24 de marzo) se legitimará más y le corresponde designar mediante procesos de selección calificados: Defensoría del Pueblo, Defensoría Pública, Fiscalía, Contraloría General del Estado, miembros del Consejo Nacional Electoral, Tribunal Contencioso Electoral y Consejo de la Judicatura.

Los voceros del poder económico y la partidocracia política añoran el mañoso reparto de dignidades en la Asamblea Nacional. Por si acaso, los resultados no les sean favorables, hacen un manejo destructivo para deslegitimar a quienes salgan electos, censuran contenidos de la campaña, ridiculizan la voz crítica de algunos candidatos y echan tierra al CPCC. Pretenden condicionar los temas de la agenda y las decisiones de los futuros dignatarios.

Es absurdo el razonamiento que las limitaciones de los miembros es razón para extinguir el CPCCS. ¿A quién se le ocurriría eliminar la Función Legislativa o la Asamblea Nacional porque algunos incumplen ciertas responsabilidades?