¿Cómo ayudo a mi hijo?

Con las reformas en el ámbito educativo es fácil encontrar el estrés por todo lado. Maestras y maestros, padres de familia y sobre todo estudiantes de escuelas y colegios están, como dice el dicho popular “con los pelos de punta”. Reuniones, evaluaciones, planificaciones, tareas, plazos que cumplir, clases, rígidos controles desde las autoridades institucionales,  vinculación de los padres de familia en la actividad diaria de sus hijos, hacen que la aparente tranquilidad sea alterada de alguna manera.

Una madre de familia preguntó a periodistas de este medio de comunicación: ¿cómo podríamos ayudar a nuestros hijos? La respuesta práctica la encontramos en Centro de Estrategias de Aprendizaje y Desarrollo de la Inteligencia (CEADI). Aquí algunos puntos. Dirigirle y aconsejarle en la planificación y organización del tiempo de estudio. Revisar tanto el trabajo realizado como la elaboración del mismo. Nunca haga el trabajo por él. Orientar en vez de imponer. Sea paciente; debe esperar a que progresivamente su hijo/a vaya tomando sus propias decisiones. Valorar más el esfuerzo de su hijo/a a sus resultados (calificaciones, notas…). Cuidar las condiciones en las que estudia (el sitio adecuado, horas de sueño, la alimentación). Valioso aporte.