¿A dónde vamos?

La pregunta parece y, de hecho, es reiterativa.

Lo es, porque en la hora actual, resulta indispensable que los electores comiencen a interrogarse si las decenas de candidatos que ya proliferan en el cantón y la provincia, tienen una idea clara, concreta de lo que quieren y buscan para este territorio que se llama Imbabura, con todos y cada uno de sus cantones.

Estamos en una época en la que los electores deben asumir un papel protagónico. Abandonar la postura pasiva que deja hacer y decidir a otros, sin pedir cuentas a quienes elegimos para que nos representen en el manejo del Estado.

Imbabura, Ibarra, los cantones, tienen problemas que se han mantenido en el tiempo y, en algunos casos, se han agudizado. Uno de los más graves : la carencia de fuentes de trabajo.

En las últimas semanas, decenas, si no cientos de nuevos profesionales han dejado las universidades, ¿cuál es su futuro laboral?

Y hay más problemas: el mercado informal, el desorden en el tránsito, un turismo sin ideas, sin iniciativas, que cede espacios a otras provincias, centros históricos que se tugurizan, ciudades y provincia sin el apoyo estatal que se vuelca en otros territorios; migración…

¿Cómo cambiar todo aquello? Requerimos candidatos comprometidos con la ciudadanía, que sepan de políticas públicas. Que propongan objetivos concretos, metas visionarias que nos hagan creer y trabajar por un proyecto de ciudad, un proyecto de provincia.