Internos cuentan el ‘infierno’ que viven dentro de la cárcel en Ibarra

Ibarra. El Centro de Rehabilitación Social de Varones de Ibarra tiene un espacio diseñado para asilar a aproximadamente 270 personas privadas de libertad (PPL), pero actualmente en el lugar están casi 700 internos.

El hacinamiento es algo común en las cárceles, sin embargo, en Ibarra existen otros problemas que se ventilan dentro de las puertas de seguridad.

El hermetismo es total, a pesar de ello varios internos rompieron el silencio y contaron su historia con relatos dramáticos que dan a conocer que en el sitio, existe de todo, menos una verdadera rehabilitación.

A pesar de los esfuerzos del Ministerio de Justicia, Derechos Humanos y Cultos, por lograr un verdadero cambio en el sistema penitenciario de Ibarra, la situación no ha dado un giro como aparenta.

La implementación de talleres, áreas de estudio, ejes laborales y programas en beneficio de los PPL, no han sido suficientes para cambiar el ambiente de abuso, maltratos, extorsión, consumo y venta de droga y violencia que dicen vivir los internos, asegurando que los protagonistas de su agonía, son los guías.

Testimonios. Por lo pronto en este reportaje omitiremos los nombres de los denunciantes y de quienes estarían involucrados en estos actos que atentan contra la seguridad de quienes purgan condenas en el centro carcelario.

Juan, nombre protegido, cuenta, notablemente afectado, que en el centro penitenciario vive maltratos y humillaciones a gran escala, “los derechos míos son vulnerados. Desde que entré he recibido maltratos e insultos. Tengo una denuncia puesta en contra de inspectores de aquí”, relató.

Lo más grave no es el acoso del que dice ser víctima, sino la violación que asegura haber sufrido hace casi un mes.

“A mi me sacaron esa noche sin autorización, no se quienes fueron los que me violaron porque me taparon la cara. Luego me dijeron que era por ‘sapo y maricón’, por haber atentado en contra de ellos.

Lo que ellos querían era que yo sacara información a uno de los internos, querían que destruyera el proyecto Fortaleza y yo me negué, porque he recibido mucho apoyo y ayuda de mis compañeros”, dijo.

El hombre aseguró que dio a conocer el hecho a la directora anterior del centro y a Marcelo Merino, quién tomó la posta en reemplazo de Margarita Arotingo.

Más detalles. Juan detalló que le obligaron a mantener relaciones sexuales orales con otros hombres a los que no identifica, “me hicieron hacerles horrores oralmente”, agregó, además de contar que ha sido víctima de golpes, extorsiones y una serie de abusos con mucha frecuencia. Dijo sufrir de una hernia, por la que no recibe medicación.

“Estoy pasando una situación muy complicada y necesito que me ayuden. Me gustaría que vengan de derechos humanos y yo hablo directamente con ellos, yo no tengo porque esconder la cara ante nadie. Me pegaban los PPL por orden de los inspectores para que yo accediera a las peticiones. De entrada me maltrataron, porque yo no quise cubrir situaciones económicas con mi familia”, comentó.

También dijo que comenzaron a maltratarle para que destruya el proyecto Fortaleza, en donde se encuentran 25 PPL rehabilitándose por el consumo de sustancias estupefacientes. “Querían que les meta drogas a los muchachos de Fortaleza e informara si integran algunas bandas”, concluyó Juan.

Más denuncias. Otro de los PPL señaló que la venta de droga es grande. “Quisiera que controlen, eso viene de parte de ellos mismo (en referencia a los guías)”.

Uno de los internos (foto) detalló que le golpearon en la cabeza, piernas y brazos con un palo. “Uno se quiere reclamar y por todo nos meten ‘palo’, nos tratan mal, piensan que somos como animales”, señaló.

Otro interno aseguró: “A mi compañero les extorsionaron y le trataron mal, ahora el no puede caminar, está aquí acostado en la cama. Queremos denunciar que por favor traten de cambiar todo, aquí somos personas, pero nos tratan como animales, queremos las autoridades nos ayuden de manera urgente”, finalizó el denunciante.