30-04-2019 | 00:00

Yoco, la bebida milenaria de los indígenas cofanes

Mientras la machacan hasta que salga un sumo de color café, el mayor del grupo va cantando, rezando y soplando para conjurar la bebida antes de tomarla.

Sucumbíos. El yoco es una bebida ancestral que la preparan los indígenas de la nacionalidad Cofán de Sucumbíos y la toman en fiestas tradicionales, como el día de la chonta o aniversarios de sus comunidades.

Detalles. Esta bebida sale de un bejuco color verdoso que se lo encuentra en la selva amazónica.

Para localizar la planta hay que internarse a buscarla en las montañas, luego se extrae la porción de bejuco que se va a utilizar, explica Luciano Lucitante, de 58 años, indígena Cofán de la comuna Sinangoe, informa El Universo.

Su modo de preparación empieza lavando con agua limpia, luego se raspa la corteza hasta formar una masa, se machuca en una mocagua (batea), para luego exprimirla y sacar el líquido denominado yoco.

Julio Guarama comenta que es una tradición milenaria que se transmite desde sus antepasados, que le atribuyen propiedades energizantes.

“El yoco se toma para trabajar, no para estar sentado ni durmiendo, es para tener energías y hacer con fuerza todas las actividades del día, con esto no da ni hambre”, señala Guarama, quien lleva 40 años tomando yoco.

A esta bebida los indígenas también le atribuyen propiedades curativas.

“Los vecinos de los recintos aledaños tienen diabetes y los doctores dicen por qué los cofanes no tienen diabetes viviendo aquí mismo”, recalca Luciano Lucitante, quien preparó la bebida y compartió con los visitantes durante la celebración de la fiesta de la chonta en la comunidad A’I cofan de Sinangoe, del cantón Gonzalo Pizarro, en la provincia de Sucumbíos.

Protección. A pesar de la destrucción masiva del medio ambiente, la pérdida de los territorios y el deterioro de las tradiciones debido a las misiones de evangelización y procesos de aculturación, los mayores siguen protegiendo la cosmovisión de estos pueblos para que las nuevas generaciones no se olviden de dónde vienen.

La gente que vive en la selva tiene que valorar su identidad, su cultura y también sus costumbres.