11-03-2019 | 12:03
(I)

Piezas volverán a la plaza Atahualpa

Un 4 de mayo de 1992 el Municipio de Ibarra inauguró el museo de Caranqui. El museo tiene como finalidad recuperar, conservar y difundir el patrimonio histórico.

Ibarra. La imponente figura de Atahualpa, el último Inca del Tahuantinsuyo, es uno de los monumentos íconos de esa localidad y que es apreciada por propios y extraños. Ese monumento está situado junto a una pirámide, en una plaza que se remodeló hace seis años. Allí se han realizado eventos culturales y rituales ligados a la fiesta indígena. En ese escenario se levantó un museo arquitectónico que dejó de funcionar hace siete años.

Lo que había. En la Plaza Atahualpa se asentaba el museo arqueológico subterráneo en la que se exhibían piezas arqueológicas que datan desde el año uno hasta 1.480. Pero ese lugar mítico conocido como ‘Templo del Sol’ se cerró y todas las piezas como utensilios, joyería, paleontología, vasijas, pondos y ollas reposan en el Museo del Centro Cultural el Cuartel. También se exhiben tras las vitrinas las armas que utilizaban en las guerras y enfrentamientos, en la época de la conquista Inca como por ejemplo hachas, piedras afiladas y palos trabajados. En resumen son cerca de 300 piezas que los moradores de la parroquia de Caranqui vuelvan a su sitio de origen. El presidente del GAD Parroquial de Caranqui, Luis Adolfo Angamarca, dijo que, “definitivamente tenemos listo el proyecto de remodelación del parque central de nuestra parroquia. Se rehabilitará el museo de Caranqui, la arteria se convertirá en doble vía y se construirá locales. Se restaurará completamente. Los trabajos empezaron hace dos semanas con la parte eléctrica y en mayo de este año empieza la obra”, dijo el dirigente. Este proyecto no tendrá fases, pues será una obra integral que según el presidente los trabajos finalizarían en septiembre. En cuatro meses ese sitio tradicional cambiará de cara, pero no se tocará ni una sola piedra de la pirámide y del monumento de Atahualpa. “Es una gran noticia que recibimos. Hay que estar preparados. Lo que buscamos es recuperar nuestra historia con la transformación de este espacio público”, dijo el habitante de 85 años de edad y quien ha visto como el museo arqueológico ha cerrado sus puertas por más de una ocasión.