Inicia la compra de los útiles escolares

pag-2Cuadernos, esferos, lápices de colores, hojas, gomas, plastilinas, marcadores, uniformes escolares, mochilas, tijeras, libros, y más materiales, son los más adquiridos en esta temporada para el inicio de clases.

CONFECCIONES
Dolores Terán, propietaria de Johanna Boutique, almacén que confecciona uniformes, tiene 20 años con la venta y confección de esta vestimenta, “comencé a vender los uniformes porque son prendas que se necesitan cada año, son muy útiles, además, hay que ofrecer al cliente calidad y con precios buenos”.
Su clientela son las madres de familia del colegio Sagrado Corazón de Jesús Bethlemitas, quienes cada año llegan con sus hijos para comprar la ropa que piden en la institución.
Dolores ofrece mandiles, calentadores, faldas, blusas, chalecos, son únicos y exclusivos, “me gusta hacer y vender uniformes para instituciones”.
Para confeccionar estas prendas de vestir, Dolores y su equipo de trabajo se concentran desde hace tres meses, antes que empiecen las clases, es decir, en junio comienza la elaboración y fabricación, y en agosto ya tiene listo todo para las ventas.
Justo en este mes, vendedores y compradores se centran en sus hijos para adquirir el uniforme y los útiles escolares para el nuevo año que inicia en septiembre.
Dolores comenta que el precio de los uniformes se mantiene: Blusa, falda, chaleco, medias; calentador, medias deportivas, licra y camiseta cuestan 106 dólares en su local.
Los primeros días de clases es una locura en los almacenes, porque los padres cobran su sueldo y se dan cuenta que es lo que les hace falta en esos días.
Cinco docenas por talla confeccionó Dolores, de las cuales el 30 % ya están vendidos y el 70 vendería en las siguientes semanas.
Katherine Ortega, madre de familia, llegó con su hija Jezabel Maila de ocho años, a comprar el uniforme para el nuevo año, quien va a quinto año de básica.
Mientras le probaba el vestido, mandil, blusa, medias y se decidían por la talla, la pequeña mostraba el rostro contento: “A veces me dan ganas de entrar a clases y a veces no, pero si me siento feliz”.
Aprovechando el décimo, Katherine trató de ubicarse con el precio y comprar lo justo, hace tres años compró el uniforme pero, “ahora le estoy cambiando porque mi hija se ha crecido un poco.
Calentador, vestido y medias, fue lo que compró Katherine pero, le falta completar, dice que va a obtener libros por parte del gobierno y eso les facilita un poco más la economía.
En el Provesum se preparan dos meses antes de clases y el 15 de agosto incorporaron más personal, los clientes llegan desde este mes porque comienzan las matrículas, pero el movimiento más fuerte es al inicio de clases, explica Verónica Mejía, administradora del local, en donde una lista está entre 35 hasta 50 dólares.