Independiente del Valle quiere cerrar década con broche de oro

El club ecuatoriano Independiente del Valle (IDV) quiere cerrar con broche de oro su primera década de participación en torneos internacionales y vencer el próximo sábado al argentino Colón en la final de la Copa Sudamericana.

El IDV está decidido a demostrar la casta futbolística que en los últimos diez años lo ha llevado a disputar cinco Copas Libertadores (con una final en 2016) y tres Sudamericanas, un logro que se asienta sobre el trabajo realizado con su cantera.

El capitán y defensa central del IDV, Luis Fernando León, cree que están a pocos días de “hacer historia” en el partido final en Paraguay, por lo que se entrenan “al máximo” y analizan las fortalezas y las debilidades de su rival.

“Tenemos que taparles todos los espacios, que no nos hagan daño, que no se sientan cómodos en la cancha, y de ahí hacer nuestro juego, el que hemos venido haciendo en toda esta temporada, que es buen toque de pelota, rapidez, la solidez en la parte defensiva y arriba tenemos gol”, comenta el zaguero central en una entrevista con Efe a poco de partir el miércoles hacia Paraguay.

De 26 años, León está decidido a traerse la Copa a Ecuador sin importar el resultado.

“Ganando así sea con 1-0 me conformo, quiero traerme la Copa”, declara convencido al terminar uno de los entrenamientos previos al crucial viaje en el Centro de Alto Rendimiento del IDV, a unos 30 kilómetros al sureste de Quito.

Y asegura que: “Si ya pudimos pelear contra un equipo argentino, podemos pelear contra cualquiera”, en alusión a la victoria del IDV sobre su homónimo argentino, Independiente, en cuartos de final.

A la final llegó Independiente del Valle tras superar al brasileño Corinthians en semifinales.

Entre las marcas más recordadas del IDV desde que ascendió a la Serie A ecuatoriana en 2009, figura el subcampeonato local de 2013 y la final de la Copa Libertadores en 2016, que perdió ante el colombiano Atlético Nacional.

León, que disputó los octavos, cuartos y la semifinal de esa Copa, opina que jugar una final suramericana a solo tres años de haber quedado subcampeón de la Libertadores “habla mucho del equipo, la institución y los jugadores”.

Los de Sangolquí son un equipo nacido en 1958 que se ha reforzado bien y ha consolidado un juego contundente con el que han ganado a rivales muy difíciles.