Incógnitas

jacinto salasLa cualidad que más apreciamos en una persona es su honestidad, su transparencia. Manifestarse tal cual es. Esos atributos, supuestamente personales, deberían tener su réplica en la función pública y debemos exigirlos porque de ellos dependerá, en buena medida, el sentimiento de confianza y credibilidad que una administración debe proyectar y generar en el convivir ciudadano.

Pero en tanto aquellos (atributos) no se muestren, o peor, se contradigan en los hechos, muchos comenzarán a preguntarse qué hay detrás de la apariencia, de lo que piensa o afirma una autoridad, un régimen. Cuál será su accionar público, para con base en ello tomar decisiones, con frecuencia trascendentes, en los campos social, político, económico.

Cuando en su ejercicio, el discurso del poder es uno y las decisiones posteriores son otras. Si la incoherencia aparece y muestra no lo lógico y adecuado, sino lo caprichoso de las decisiones, es cuando concluimos que quien lidera la dirección del país es “una incógnita.”

Y lo es porque se da una significativa diferencia entre lo que se dice, incluso entre lo que se ofrece y proyecta para la comunidad, y lo que se entrega como consecuencia de ese ejercicio. Porque es imposible anticipar una respuesta coherente. Y, en la realidad, los resultados anunciados en el discurso no coinciden con lo que el ciudadano común espera.

Aparecen otros que surgen de criterios sorpresivos, provenientes de compromisos ideológicos o partidarios que se imponen, a contracorriente, sobre los intereses genuinos de la comunidad. En el ahora del país, el régimen se autocalifica como “El gobierno de todos”. Pero si al mismo tiempo anuncia: “Nada con la derecha” muestra un discurso contradictorio.

¿A cuál creer? Al que plantea el diálogo permanente, o al de la división, la fragmentación ciudadana de buenos y malos, de amigos y enemigos del “nada con los otros…”? Un gobierno que quiere pasar a la historia, es recto, creíble, convincente. Transparenta su gestión y no juega con cartas marcadas, las que provienen de su ideología, sus compromisos partidarios o sus ataduras y lealtades. Es lo que esperamos del Presidente Moreno.

Jacinto Salas Morales
salasjacinto@yahoo.com