Inclusión y no lástima, mensaje de campaña

Ibarra. “Ponte en mi lugar, hablemos de discapacidad” es la campaña que emprende la Fundación Arupo. Su directora, María Fernanda Ayala, enfatiza que lo que se busca es lograr la empatía, tener mentes inclusivas y generaciones que mañana tengan otra visión con respecto a la discapacidad.

Visión. La campaña se basa en el trabajo con los niños de instituciones educativas, especialmente para que crezcan con otro tipo de mentalidad con respecto a la discapacidad.

“El desconocimiento que tiene la gente sobre la discapacidad, a saber qué es lo que significa tener a un niño con discapacidad, es lo que te hace reaccionar de una u otra forma. Cuando se desconoce algo lo ves con recelo y esto es lo que pasa con nuestros niños, lo que hacemos es romper los paradigmas y tabúes con respecto a la discapacidad”.

María Fernanda manifiesta que visitan las escuelas y comparten con los niños y padres de familia a través del programa EducArupo.

En este se realiza la capacitación a los profesores en las aulas para que los padres hablen con sus hijos sobre la inclusión de los niños con discapacidad.

Tampoco se necesita la lástima. “Lo que nuestros niños necesitan es muchísimo amor”, precisa.

María Fernanda Ayala es madre de Emilia, una niña con discapacidad del 90 %, “Personalmente es una de las experiencias más hermosas que la vida me pudo haber dado”.

Enfatiza que ser madre de una niña con discapacidad la convirtió en una mejor persona, “de hecho no estaría haciendo lo que hoy hago si no hubiera sido por mi hija y porque Dios tenía esos planes para mí, hoy”.

Su lucha es porque vive con la realidad cada día y sabe cuáles son las cosas que quieren de los demás y por eso “lo único que les pedimos es comprensión, respeto y es todo ese amor y cariño que nuestros niños necesitan”, recalca.

Cientos de estudiantes conocen la realidad para eliminar los tabúes que por el desconocimiento se han hecho presentes.

La campaña se fortalece con el apoyo de estudiantes, docentes y voluntarios que se suman a esta labor.

La socialización en las aulas es fundamental para entender la realidad de un niño con discapacidad.