09-10-2011 | 03:09

Luis Andrade Galindo y su lucha contra el cáncer

    alt“Todas las personas nacemos para servir a nuestros semejantes”, comentó Luis Andrade Galindo. Recuerda que en su juventud y vida profesional podía quedarse en Quito, pero regresó a Ibarra, ciudad en la que se desempeñó en la cátedra universitaria, la política, y en el aspecto judicial.

    Es presidente de la Corte Provincial de Justicia de Imbabura. En 1978 tenía 35 años de edad cuando asumió la alcaldía de Ibarra.

    Recientemente, en un control de rutina general, a través de un eco le detectaron un tumor en su riñón izquierdo.

“En la actualidad tengo un cáncer dentro de mí, que está activo”, afirmó. Ha recibido intervenciones quirúrgicas y empezó a tomar la quimio oral. Tiene siete hijos y siete nietos. Uno de los momentos más duros de su vida fue la muerte de su primera hija, Lucía Angélica.

¿Cómo soportar un cáncer?
Con la ayuda de Dios hay que salir adelante; Él sabe hasta cuándo nos tiene. Hay que cumplir la etapa, que es un reto frente a la vida.

¿Qué aconseja a las personas que al saber que tienen una enfermedad grave no salen adelante?
La enfermedad no va a doblegar el ánimo de poder servir a los demás; hay que hacerlo con mucha mística, entrega y la enfermedad sirve para reforzar interiormente su deseo de vivir y servir.

¿Está preparado para luchar contra el cáncer?
Siempre estoy optimista; nunca me ha bajado el ánimo; en ningún momento me decaí. Hay el soporte de una medicina espiritual que nos aferra a la vida y el soporte de una medicina física, en base a la ciencia.

¿Está preparado para la muerte?
Sí. No hay ningún inconveniente; el momento que el Jefe quiera llevarme, claro que es penoso; todavía tengo hijos jóvenes, pero si miro lo que es la vida y la muerte es una etapa de transición; las personas hemos nacido para morir. A la muerte no hay que temerle; hay que recibirla con una preparación adecuada. Uno justifica haber vivido por los hijos, por las obras que ha escrito, por las tareas que ha realizado. Lo importante es haber venido a este tour maravilloso y gratuito que significa conocer el mundo. Tengo deseos de vivir.

¿Cómo preparar a la familia?
A la familia hay que darle mucho cariño y amor; en este momento tengo mucha felicidad. Mi hija vive en Europa y me ha venido a visitar. Mi hijo Luis Fernando vive en España y me visita con su primogénita. La presencia de mis nietos que me rondan y sus travesuras me alegran la vida.

¿Se ha arrepentido de algo?
Sí, cuando a veces me ha faltado un poco de tolerancia con las personas en un momento crítico y después sí me he arrepentido de no haberles podido servir mejor.

¿Por qué ha llorado?
He llorado varias veces, por sentimientos, por el balance de la vida y circunstancias; cuando les veo a mis hijos a mis nietos y que a lo mejor tenga que marchar antes. El llanto es lo contrario de la risa, las personas podemos llorar de felicidad, dolor, preocupación... es la simbiosis de la vida.

¿Qué legado deja a su familia?
Una trayectoria que recibí de mi padre, él fue una persona entregada a sus tareas de servicio. Esa misma posta les dejo a mis hijos para que continúen en la tarea de servir a sus semejantes, no servirse de sus semejantes sino servir bajo cualquier pedido. Que lo hagan con humildad, cariño y honradez.