Imbabura y País Vasco, unidos para “revitalizar” el Kichwa

Ibarra. En estos momentos, en el mundo entero, los datos refieren a la existencia de al menos 6 000 lenguas ancestrales de las cuales el 50% está en riesgo de desaparecer.

Este fenómeno no tendrá el mismo impacto mediático que si se hablara del calentamiento global o de una especie en peligro de extinción, pero si representa un problema social que debe alarmar a toda la comunidad mundial.

Esta es la razón por la cual un grupo de activistas provenientes del País Vasco juntaron iniciativas con los pueblos kichwas, de la zona norte, para evitar que su lengua ancestral muera, más bien trascienda.

Contexto. Para esto, la organización kichwa Sisariy de Imbabura y la Asocia-ción vasca Garabide organizan el Primer Curso In-ternacional de Estrategias de Revitalización del Ki-chwa en la ciudad de Ibarra, con la participación de agentes estratégicos indígenas y también europeos co-mo AEK, Clúster de Socio-lingüística, Fundación El-huyar, Aiaraldea Ekintzen Faktoria y el Ayuntamiento de Andoain

¿Quienes son Garabide? Se trata de una asociación que lleva quince años haciendo cooperación lingüística en todo el mundo, con la misión de establecer una red de pueblos, que tienen una lengua ancestral, para intercambiar experiencias y activar a la gente a que mantengan vigente esta habla milenaria.

Desde que comenzó el grupo vasco, ya llevan tres cuartas partes de su vida, siguiendo de cerca el proceso de los pueblos Kichwa-O-tavalo y Caranqui, ofreciendo capacitaciones en Eu-ropa a quienes forman parte de estos conglomerados ancestrales.

Maialen Sobrino, vocera de la asociación Garabide, comentó que su presencia en Ibarra representa un “salto cualitativo” ya que las capacitaciones se realizarán por primera vez en los pueblos originarios.

Dicha cooperación lingüística, además de las capacitaciones, busca acompañar los procesos de revitalización de las lenguas minoritarias del mundo, a través del intercambio de experiencias.

En este sentido, vascos y kichwas llevan más de diez años trabajando conjuntamente y prueba de ello es que en la última década se han formado más de 20 activistas kichwas en los cursos que Garabide organiza en el País Vasco.

Son precisamente estos personajes con quienes fundaron, en 2017, la organización Sisariy, para trabajar en la revitalización del kichwa en medios de comunicación, activismo digital, alfabetización de adultos, administración, entre otras actividades; en la provincia de Imbabura.

Ecologismo lingüístico. Pa-ra Belen Uranga, representante del clúster de sociolingüística del País Vasco el riesgo de pérdida de lenguas en el mundo es tan fuerte que se piensa que la respuesta debe ser también a nivel mundial y no solo comunitario.

“A nuestro modo de ver es importante que cada comunidad habilite el modo de revitalizar su lengua y también se lo haga desde la opinión internacional. Todas las agencias internacionales se están dando cuenta del riesgo. La Unesco ya dio la alerta hace 50 años”, subrayó Uranga.

Desde su experiencia, como activista, este proceso es similar al que ocurrió con la ecología.

Por este motivo parte de su ponencia habla de un modelo de ecología lingüística.

Belén junto con Maialen, llegaron desde Europa para compartir experiencias con los pueblos imbabureños.

Los cursos. Los mismos comienzan hoy en la Univer-sidad Técnica del Norte y se prolongarán hasta el 15 de marzo durante 8 fines de semana, en los que 12 expertos kichwas y 6 vascas impartirán clases en estrategias de revitalización lingüística. El curso consta de 120 horas lectivas, 18 profesoras y 40 participantes estratégicos de la provincia de Los Lagos.

Se trata del primer curso con estas características que se realiza en favor del ki-chwa “En un principio se ofertaron 30 plazas y tras recibir más del doble de solicitudes se consiguió ampliar la oferta a 40 plazas”, explica Elvis Tuquerres, coordinador de Sisariy y también del curso.

Dichos proyectos verán la luz en el mes de marzo, pero desde Garabide han querido puntualizar que: “el intercambio de conocimiento en la cooperación lingüística nunca es unilateral, por lo que nuestro reto es aplicar lo aprendido de la comunidad kichwa en el País Vasco, ya que este proyecto hará también un gran aporte para la revitalización de las lenguas, indicó Sisariy en comunicado.