¡Quitemos poder a Don Dinero!

Desde la antigüedad, el hombre sintió la necesidad de inventar sistemas, no sólo para dar valor a las cosas, sino también para poder negociarlas. Primero nació el trueque como una forma de canje de un producto o servicio por otro cualquiera. Luego, apareció el intercambio como una estrategia más perfeccionada en la que se cambiaban los productos o servicios con fines que respondían a cierta necesidad específica. Finalmente, surgió el dinero como una medida de valor para el pago de prestación de servicios, adquisición de bienes, o cancelación de deudas.

Esto ha motivado a que los expertos en finanzas consideren que el dinero es uno de los inventos más importantes porque ha materializado el valor de las cosas y facilitado el comercio. El poder que varios ciudadanos han otorgado a Don Dinero ha deshumanizado a las personas porque creen que con el dinero pueden comprar todo. ¡Cuán equivocados están! Nadie duda que el dinero pueda comprar siempre las cosas materiales, bienes y servicios, pero los pensamientos, sentimientos y valores nunca podrán ser comprados ni por oro ni por plata. En esta Navidad debemos comprometernos a regalar no presentes, obsequios o detalles que se compran con dinero y que se acaban en poco tiempo, sino aquellas que nacen del corazón como el amor, unión, paz, y alegría que duran para siempre. El dinero es necesario para vivir y satisfacer necesidades materiales, pero no es lo más importante ni todo en la vida.