La muerte de un ciudadano en plena calle y en un lugar tradicional de Ibarra, causó, no solo estupor, sino gran indignación. Empezaron a circular comentarios y videos en donde se ve a cuatro sujetos actuar en complicidad para acabar -cuchillo en mano- con la vida de una persona indefensa. Sin análisis y sin esperar que las investigaciones arrojen resultados, lo que iba trascendiendo en el imaginario ciudadano es que los autores eran extranjeros, incluso para ciertos xenófobos, la supuesta nacionalidad de los autores era un hecho. ¡No fue así! El alevoso ataque fue protagonizado por cuatro ciudadanos de acá, uno de ellos menor de edad, lo que nos lleva a la conclusión de que los actos criminales no tienen nacionalidad determinada. No se puede inculpar a la sordina a ciudadanos que obligados por las circunstancias están en nuestro país. Hay hechos que son aislados y de difícil comprensión. La seguridad es una tarea de todos.