¡Feliz Navidad!

Desde hace algunas semanas, las luces multicolores, mágicos adornos, radiantes guirnaldas, y resplandecientes árboles han empezado a deslumbrar en las calles, casas, oficinas, almacenes y parques, anunciado la llegada de la Navidad. No hay duda alguna, estamos listos con nuestros mejores vestidos, hermosos regalos, y exquisitas cenas para celebrar por todo lo alto. Sin embargo, como años anteriores, no sólo nos hemos olvidado del verdadero motivo de esta celebración al colocar al Niño Jesús con su familia en un rincón para que adorne el ambiente sino también hemos restado importancia a lo que cada uno de estos personajes bíblicos simbolizan en el pesebre. Recordemos que el Niño Jesús encarna la inocencia, espiritualidad y ternura que nace en el corazón de los hombres para transmitir su amor al mundo. María, la madre de Jesús, personifica la pureza, fidelidad y amor de una mujer humilde por cumplir la voluntad de Dios. José, el padre putativo de Jesús, significa la obediencia, fortaleza y amor de un hombre trabajador por acatar el designio de Dios. El Ángel, representa la bondad, misericordia y amor al anunciar la buena nueva. Los tres Reyes Magos instituyen la generosidad, solidaridad y amor al Niño Jesús en su naturaleza real y divina. Por lo que, exaltando todo lo que sucedió en el Pesebre de Belén debemos vivenciar el auténtico sentido de esta celebración, disfrutando en familia, en el calor de un hogar lleno de amor y paz, unión y solidaridad, esperanza y prosperidad. ¡FELIZ NAVIDAD!