¡Es una buena oportunidad!

La grave situación que ha vivido Ibarra, Imbabura y el país, donde los actos xenofóbicos unidos a la violencia irreflexiva y la intolerancia, han tratado de ganar espacio, es una buena oportunidad para reacomodar nuestra forma de mirar las cosas. Es una buena oportunidad para que las autoridades asuman sus roles con responsabilidad y hagan cumplir la ley sin cálculos de ningún tipo. Es una buena oportunidad para que no den la espalda a problemas sociales que, sin bien parten de una crisis generada por la falta de empleo y la pobreza, no es pretexto para promover el desorden y el caos de las ciudades. Es una buena oportunidad para que los políticos entiendan, de una vez por todas, que en sus discursos deben promover paz, valores, anticorrupción, convivencia y participación ciudadana, honestidad y un desarrollo planificado e integral. En fin, es una buena oportunidad para afrontar las horas oscuras con mucha inteligencia.