¡Deber cumplido!

Al finalizar el año lectivo, los maestros vivenciamos en nuestro interior sentimientos encontrados. Por un lado está la alegría de haber culminado un año más de fructífera labor al compartir nuestros conocimientos y experiencias, habilidades y destrezas, actitudes y valores con cada uno de nuestros estudiantes, que de una u otra manera contribuirán a su formación integral; pero al mismo tiempo, aflora en nuestro corazón, la tristeza y preocupación al ver los resultados de los estudiantes que por no alcanzar el puntaje mínimo requerido, pierden el año.

Esto nos debe llamar a la reflexión a todos: estudiantes, maestros y padres de familia; puesto que en muchas ocasiones, el fracaso estudiantil, y específicamente la pérdida del año no es responsabilidad únicamente del estudiante sino también del profesor e inclusive de los padres de familia. Recordemos que la educación es compromiso de todos: los maestros tenemos la gran responsabilidad, el encargo ético y moral, y por sobre todo, la misión sublime de enseñar diferentes ciencias desde un enfoque humanístico, respetando sus diferencias individuales y valorando todos sus logros. Los estudiantes tienen la obligación de desarrollar las tareas, estudiar las lecciones, prepararse para los exámenes e investigar temas nuevos. Los padres de familia tenemos que estar siempre pendientes de todas las actividades personales y escolares que realizan nuestros hijos dentro y fuera del hogar, las 24 horas del día y los 365 días del año.  
Consecuentemente, el éxito o el fracaso del proceso enseñanza – aprendizaje depende de varios factores, especialmente del trabajo, comunicación y coordinación que realice la trilogía educativa en el quehacer diario. Entonces, estimados padres de familia y queridos maestros hagamos de la formación de nuestros hijos y estudiantes un apostolado. Nos comprometamos todos a trabajar permanentemente con ética, responsabilidad, amor y vocación de servicio para evitar las pérdidas de año, y así al fin del año lectivo sentir la satisfacción del deber cumplido. 

 Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec