¡Cuán equivocados están!

kim viveroDurante las últimas semanas, diferentes movimientos de activistas, fundaciones, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales han desarrollado un sinnúmero de actividades en conmemoración del 25 de noviembre como el “Día internacional de la no violencia contra la mujer,” para sensibilizar a la ciudadanía en la búsqueda de soluciones que permitan acabar con esta lacra social.


Sin embargo, es inconcebible que en una sociedad supuestamente “civilizada” como la que estamos viviendo, se tenga también que enfrentar en algunos hogares el maltrato físico, verbal y psicológico, en la escuela el bullying, agresión e intimidación, en el trabajo la persecución política, explotación laboral y acoso, en la calle el asalto, secuestro y violación. Esto no es solo el resultado de una crisis económica y social que nuestro país ha tenido que enfrentar en los últimos años sino también de la no vivencia de los valores y de una inestabilidad política en ciertos sectores de la sociedad; puesto que no existe justificación alguna para que la edad, etnia o género sean la causa de la marginación, discriminación o exclusión, que la pobreza, desempleo o enfermedad obligue a cometer actos inhumanos, delictivos o repudiables, que el pensamiento, creencia o adhesión sean objeto de rechazo, cuestionamiento o sanción.
Más aún, no existe una ley que faculte a que las autoridades que tienen complejo de superioridad, sufren del virus de la prepotencia, y piensan que el poder está en sus manos, puedan perseguir, hostigar o humillar a sus colaboradores, empleados y subalternos. El que Dios, la vida, el pueblo o la meritocracia les dieron la oportunidad de acceder a un cargo importante, ostentar una dignidad o gobernar a los demás no les da derecho alguno para maltratar, chantajear o minimizar a nadie porque deben tomar en cuenta que la verdad siempre sale a luz, las personas somos pasajeras, y los cargos políticos momentáneos, son las obras, los hechos y las instituciones las que quedan en el tiempo, en el espacio y en la historia. Recordemos que mientras más alto sea el sitial al que cada uno se ha subido sin razón, más dura será también la caída con justificación.

 

Kim Vivero Saltos
kvivero@pucesi.edu.ec